12. Jan 2022

Lic. Florentina Sgarz

Cómo vivir con el síndrome del intestino irritable (SII)

Después de ser diagnosticado con SII, hay algunas cosas a las que debe prestar atención o incluso evitar. Es importante escuchar al cuerpo y reconocer qué alimentos son buenos para él y cuáles le causan malestar. La calidad de vida no debería verse limitada por esta disfunción. Por lo tanto, es muy importante tratar los síntomas para que las excursiones y las actividades de la vida cotidiana dejen de ser una carga y vuelvan a ser agradables.

El SII suele presentarse con dolor abdominal y otros síntomas como diarrea, estreñimiento o flatulencia. Las causas exactas del síndrome del intestino irritable no se conocen con exactitud y cada persona puede padecerlo de forma diferente. El SII es dos veces más común en mujeres que en hombres. Los afectados perciben el deterioro de la calidad de vida de forma diferente. Aproximadamente la mitad de ellos no se sienten limitados en sus actividades cotidianas (por ejemplo, el trabajo, la familia, la sexualidad, el tiempo libre), mientras que los demás perciben que el grado de discapacidad en la vida cotidiana va de leve a considerable. El estrés se menciona a menudo como una posible causa del SII.

Eje intestino-cerebro: ¿hasta qué punto influye el cerebro en nuestro aparato digestivo?

El eje intestino-cerebro es objeto de investigación desde hace varios años. Las conexiones nerviosas entre el intestino y el cerebro están en un constante e intenso intercambio de información. Este intercambio funciona en ambos sentidos. Otro aspecto interesante es que el intestino se controla a sí mismo. A diferencia de los músculos de los muslos, el intestino no necesita necesariamente un cerebro que le diga que se mueva. El cerebro interfiere de todos modos, como en situaciones de estrés. Antes de un examen, una competición o una situación que nos ponga especialmente nerviosos, el intestino suele activarse. En los documentales sobre animales, a veces se muestra que cuando un león ataca a una jirafa y esta corre, arroja heces mientras corre. Los nervios del cerebro que preparan el cuerpo para la huida o la lucha y quieren deshacerse del equipaje innecesario. Este es solo un ejemplo de hasta qué punto nuestro cerebro puede influir en el intestino. El eje intestino-cerebro es un sistema muy complejo y ya se ha demostrado la conexión entre la depresión u otras enfermedades mentales y el intestino. En el intestino se producen más de 20 hormonas y una de ellas es la serotonina. Es una sustancia mensajera responsable de los sentimientos de felicidad y de nuestro estado de ánimo. Un 95 % de nuestra serotonina se produce en el intestino, donde es uno de los mensajeros más importantes de la red nerviosa intestinal y, por ejemplo, controla los movimientos intestinales.

¿Qué terapias son eficaces para el SII?

Después de ser diagnosticados con SII, las personas a menudo se preguntan qué pueden hacer para aliviar los síntomas. Existen diferentes formas de tratar los síntomas, dependiendo de la gravedad del síndrome.
A grandes rasgos, existen las siguientes terapias:

  • Dieta
  • Apoyo psicológico
  • Ejercicios de relajación
  • Kinesioterapia
  • Diario de síntomas/diario de nutrición
  • Medicamentos/probióticos

La dieta adecuada para el SII

Las personas con SII son especialmente sensibles a determinados alimentos, que varían de una persona a otra. Deben prestar especial atención a su dieta para aliviar los síntomas o hacerlos más soportables. Debe consumirse fibra dietética con moderación, pero tampoco en cantidades reducidas. Los azúcares como la fructosa y el sorbitol, pero también el café, pueden desencadenar o incluso intensificar los síntomas del SII. Los afectados también son muy sensibles a los estímulos de estiramiento intestinal y a las comidas abundantes, ya que esto hace que el proceso digestivo normal o la formación de gases en el intestino resulten dolorosos. Esta hipersensibilidad puede ser desencadenada e incluso intensificada por situaciones o emociones estresantes.

Los médicos recomiendan que los pacientes con intestino irritable lleven un diario de alimentos para ver qué alimentos desencadenan qué síntomas. Esto facilita la elección de los alimentos adecuados en el futuro. Muchos pacientes prueban la dieta FODMAP. Esta dieta evita los oligo, di y monosacáridos fermentables y los polioles. Son monosacáridos, polisacáridos y polialcoholes que son fermentados por las bacterias del intestino grueso, produciendo gases. También arrastran grandes cantidades de agua al intestino y provocan diarrea. Los monosacáridos y polisacáridos incluyen la fructosa en las frutas o la miel, la lactosa en los productos lácteos, los fructanos en el trigo, el ajo o la cebolla, la galactosa en las judías, las lentejas y la soja. También se incluyen sustitutos del azúcar como el xilitol, el sorbitol y el maltitol, que se encuentran de forma natural en las ciruelas pasas, los albaricoques o el maíz. La gran cantidad de alimentos que se eliminan de la dieta en este régimen suele dificultar las comidas en el día a día. Sería un comienzo, o un pequeño cambio, minimizar primero los componentes individuales de los alimentos, como la fructosa, la lactosa y el sorbitol, en el menú. De este modo, es más fácil averiguar qué tipo de intolerancias alimentarias son las responsables de causar o desencadenar los síntomas.

¿Psicoterapia en el tratamiento del SII?

Actualmente se sabe que el estrés afecta al estómago o al intestino. Esto no hace más que ilustrar lo estrechamente conectado que está nuestro cerebro con el aparato digestivo. Esta conexión también muestra por qué el SII se considera una enfermedad psicosomática. Psicosomático significa que existe una estrecha relación entre los síntomas y el estado psicológico. Incluso puede desarrollarse un SII post-infeccioso, en el que la causa es una infección al principio y en el que los síntomas psicológicos suelen promover una intensificación de los síntomas físicos. La terapia cognitivo-conductual, la biorretroalimentación y la hipnoterapia abdominal pueden combinarse muy bien con la terapia del intestino irritable. Esto ayuda a los enfermos a aprender a lidiar con los síntomas, los patrones de pensamiento negativos y los comportamientos desfavorables para que la calidad de vida vuelva a mejorar. Parte del tratamiento del intestino irritable consiste en reducir el estrés negativo y la tensión psicológica en la medida de lo posible. Los ejercicios de relajación son una forma probada de aliviar los síntomas.

¿Probióticos o medicamentos para el SII?

Muchas personas son muy críticas con los medicamentos, pero hay varios que se utilizan en el tratamiento del SII. Por desgracia, solo actúan contra los síntomas y no pueden curar la enfermedad. La terapia probiótica es una alternativa. Los probióticos son cepas de bacterias especialmente seleccionadas; bacterias de alta calidad y relevancia médica que han demostrado tener un efecto positivo en la salud intestinal, así como en el SII. Las bacterias se asocian a menudo con las enfermedades, pero las bacterias probióticas cumplen tareas vitales en el cuerpo humano. Una flora intestinal equilibrada, por ejemplo, es de gran importancia para controlar los microorganismos patógenos y eliminarlos. El aporte adicional de cepas de bacterias probióticas garantiza una flora intestinal sana e influye positivamente en muchos procesos metabólicos del organismo.

 

 
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