16. May 2022

Diarrea durante los viajes

Muchos veraneantes están familiarizados con el problema: el sol, la playa, el mar o explorar nuevos países y culturas suelen ir esoltados por una compañera de viaje poco querida: la diarrea. Los problemas digestivos se pueden evitar con éxito, por un lado, con una conducta de evitación correcta en el lugar y, por otro, con una preparación específica de la flora intestinal.

Tan pronto como han disfrutado del primer cóctel y asaltado el tentador bufé del hotel, muchos veraneantes pasan el tiempo que pretendían dedicar a relajarse desmoralizados en el baño en lugar de descansar en una reposera. Anita Frauwallner, directora general de Institut AllergoSan, conoce el problema de las diarreas relacionadas con los viajes: “Las estancias en otros países pueden afectar al intestino. Entre otras cosas, el cambio de estilo de vida que acompaña a las vacaciones es responsable de ello. La emoción y el estrés por los preparativos del viaje suelen ser suficientes para provocar una gastroenteritis nerviosa. Un alto nivel de estrés afecta al intestino y se considera el primer factor de riesgo para los problemas digestivos y similares.

Diarrea del viajero

Además del ajetreo previo al inicio del viaje, existe una dificultad adicional en el propio destino elegido para las vacaciones por el hecho de que allí hay bacterias que no molestan a los lugareños pero que pueden causar problemas a los turistas. “Estos gérmenes no tienen por qué ser patógenos per se”, explica la Mag. Frauwallner. “Sin embargo, los europeos simplemente no estamos acostumbrados a ellos y dichos microorganismos extraños pueden provocarnos problemas digestivos. Especialmente en el caso de las personas con un intestino sensible, el contacto con estas bacterias puede provocar diarrea”.

Los microorganismos patógenos facultativos causan problemas a los viajeros, especialmente en las regiones del sur. Según la experta en aparato digestivo, esto también tiene algo que ver con la excesiva higiene occidental: “Por un lado, no hay que olvidar que la población nativa de esos países también tiene que luchar con insidiosas enfermedades diarreicas. En el Sudeste Asiático y África, por ejemplo, la mortalidad infantil sigue siendo muy alta, en muchos casos debido a bacterias y virus causantes de diarrea. Por otro lado, los europeos viven en condiciones de higiene excesivas. Como resultado, su intestino está mal protegido contra “invasores desconocidos”.

La E. coli es muy a menudo responsable de la diarrea durante las vacaciones.

Países extranjeros, otros microorganismos

Los lugareños, que viven con estándares de limpieza  muy diferentes, reciben regularmente pequeñas dosis de patógenos nocivos a través de las actividades cotidianas normales. Esto actúa como una especie de vacuna: la flora intestinal forma antídotos eficaces, las llamadas bacteriocinas, que, casi como antibióticos naturales, previenen enfermedades. “Los viajeros procedentes de Europa, en cuya tierra natal no se encuentran tales bacterias, están indefensos contra los nuevos gérmenes. En particular, las personas con un intestino afectado por una dieta inadecuada, enfermedades crónicas, medicamentos o estrés contraen fácilmente infecciones con fiebre y diarrea”, dice la Mag. Frauwallner.

Especialmente en los primeros 14 días de confrontación con bacterias y virus “típicos” del país, hay una susceptibilidad aumentada a la diarrea y a las molestias relacionadas. Por ejemplo, la mayoría de la gente se acostumbra al entorno bacteriano predominante después de este período, aunque al principio haya tenido que luchar con problemas intestinales. Sin embargo, algunas personas nunca logran adaptarse. Tampoco hay tiempo para esto en vacaciones: la mayoría de los turistas no viajan por más de dos semanas.

“Las estancias en otros países pueden tener un efecto negativo en el intestino. Entre otras cosas, el cambio de estilo de vida que conllevan las vacaciones es responsable de esto”.

 

Diarrea inofensiva y peligrosa

La gravedad de la diarrea del viajero está determinada en gran medida por el microorganismo que la causa, explica el presidente de la Sociedad Austríaca de medicina probiótica (OePROM): “No todos los gérmenes son problemáticos en la misma medida. La E. coli enterotóxica (ETEC) se considera la principal desencadenante de una diarrea de viaje relativamente inofensiva. Esta bacteria produce toxinas que provocan los típicos síntomas digestivos como diarrea acuosa, náuseas y vómitos.

Las infecciones por ETEC suelen ser autolimitadas, ya que los microorganismos se eliminan a través de las heces acuosas. En su mayor parte, este tipo de diarrea es inofensiva. Sin embargo, perjudica las vacaciones, ya que a menudo implica el confinamiento en la habitación del hotel durante tres a cinco días hasta que las molestias terminan.

Las infecciones por Campylobacter, Shigella o Salmonella pueden ser más problemáticas. Pueden provocar una inflamación grave del estómago y el intestino. Los veraneantes con un intestino ya debilitado, por ejemplo, por el estrés, son especialmente vulnerables a estos gérmenes. El estrés provoca una ligera inflamación en el intestino y, por tanto, un debilitamiento de la barrera intestinal. Este “intestino permeable” permite a los microorganismos penetrar más fácilmente en las células de la pared intestinal. Esto significa que el intestino ya no puede eliminar a los agresores mediante el lavado con la diarrea, lo que permite a los patógenos causar más daños en la pared intestinal. Esto conduce a una verdadera “invasión” del tracto digestivo que puede tener graves consecuencias”, explica Frauwallner.

La Salmonella se encuentra a menudo en el pollo poco cocinado.

¿Qué hacer en caso de diarrea crónica?

Un intestino sano, protegido por una barrera sólida y una capa de mucosidad de un milímetro de espesor conteniendo bacterias beneficiosas en la parte superior, no se ve perjudicado por la presencia de algunos patógenos. Las personas con una barrera intestinal debilitada reaccionan de manera bastante diferente: contraen una forma complicada de diarrea del viajero durante las vacaciones, suelen sufrir las consecuencias a largo plazo. “Patógenos como la Salmonella sobreviven a la estadía en el extranjero y se los llevan a casa”, señala Mag. Frauwallner. “Esto puede provocar, entre otras cosas, el síndrome del intestino irritable postinfeccioso. Hoy en día, hasta el 30 % de las personas padecen el síndrome del intestino irritable con dolor abdominal, flatulencia y diarrea frecuente. Para muchos, la enfermedad comenzó con una infección por gérmenes extraños”.

“Se crea un buen ambiente en el intestino cuando hay bacterias productoras de ácido láctico. Estas aseguran un ambiente ácido en el que los microorganismos patógenos no pueden proliferar.”

El intestino siempre está sometido a un ligero daño por parte de los gérmenes que se asientan en su pared. Según la Mag. Frauwallner, el problema radica en la dificultad del diagnóstico: “Con una colonoscopía normal, el médico no puede detectar ningún cambio en el intestino, ya que este examen no permite mirar entre las células intestinales. Los pacientes a menudo se sienten solos sin ningún hallazgo y con la sospecha de un trastorno psicosomático”. El daño podría desenmascararse mediante la extracción de tejido (biopsia), pero esto rara vez se realiza durante la colonoscopía. En su lugar, se puede recurrir a laboratorios especializados en Alemania (www.biovis.de). La experta recomienda hacerse un perfil básico del intestino si se tiene SII, una especie de examen de heces “más detallado”, pero hay que pagarlo de forma privada. Los seguros complementarios suelen cubrir los gastos.

Protección fiable contra la diarrea

Los microorganismos que causan la diarrea no se pueden ver a simple vista. Se encuentran en los picaportes de las puertas, las manos, los inodoros, etc. El lavado regular y la desinfección de manos reducen el riesgo de infección. Sin embargo, los viajeros deben tener cuidado de beber solo agua de botellas selladas. También se recomienda precaución con los cubitos de hielo y la carne cruda. Mag. Frauwallner advierte: “La carne que no esté completamente cocida debe evitarse, ya que el pollo a la parrilla aún puede estar crudo por dentro y transmitir Salmonella, por ejemplo. También se aconseja tener precaución con los melones, cuyo peso se suele aumentar con agua contaminada por microorganismos.

Evitar la diarrea en vacaciones en realidad comienza con la preparación para el viaje . “La mejor manera de disfrutar al máximo de sus vacaciones es preparar su intestino con tiempo antes de viajar, preferiblemente con cepas bacterianas seleccionadas que deben tomarse diariamente unas semanas antes del inicio de las vacaciones”, enfatiza la directora general de Institut AllergoSan. “Antes y durante el viaje, recomendamos un simbiótico de viaje especial, más precisamente un simbiótico multiespecie como  OMNi-BiOTiC® VIAJE. No se debe usar cualquier probiótico, sino una combinación especial de cepas de bacterias perfectamente compatibles”.

Crear un entorno hostil para los patógenos

Las vacaciones no solo pueden estropearse por “La venganza de Moctezuma”, sino también por gérmenes peligrosos a los que la gente de Europa no suele enfrentarse. “El patógeno Giardia lamblia del grupo de los protozoos puede desencadenar diarrea recurrente crónica, que a su vez a menudo resulta en enfermedades intestinales inflamatorias crónicas como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Estas enfermedades aumentan posteriormente el riesgo de desarrollar cáncer de colon”, dice la especialista en intestino. Sin embargo, proteger su propio intestino no consiste solo en crear una barrera intestinal estable: las bacterias buenas cambian todo el entorno del tracto digestivo. Mag. Frauwallner explica: “El medio ambiente intestinal se puede comparar con la capa protectora ácida de la piel. El eczema o el acné no tienen ninguna posibilidad si esta capa protectora está intacta. La situación en el intestino es similar. Se crea un buen ambiente cuando hay bacterias productoras de ácido láctico en el intestino. Estas seguran un ambiente ácido en el que los gérmenes patógenos no pueden proliferar. De este modo, los patógenos se excretan con las heces sin causar ningún daño”.

 
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