09. Mar 2022

Margit Koudelka

Los niños y las alergias

Riesgo de alergia en niños

El riesgo de sufrir alergia depende de la genética y del ambiente. Si hay antecedentes familiares de hipersensibilidad a sustancias ambientales como el polen, al pelo de los animales o a un determinado alimento, hay una alta probabilidad de que la descendencia también desarrolle una alergia. Si ambos progenitores están afectados, la probabilidad de que se produzca la llamada enfermedad atópica es incluso del 60 al 80 por ciento.

Sin embargo, el contar con una flora intestinal saludable puede reducir significativamente el riesgo, ya que el 80 por ciento de las células inmunitarias se encuentran en el intestino. Ahora se ha demostrado que hay más clostridios (bacterias “malas”) y menos bifidobacterias “buenas” en las heces de los niños alérgicos que en las de los niños no alérgicos. Ya desde el embarazo, las madres pueden asegurar el equilibrio intestinal con probióticos y con ello contribuir a fortalecer el sistema inmunitario de sus hijos. En el vientre materno, el tracto digestivo de los bebés es estéril, pero durante el nacimiento comienza la colonización del intestino del bebé con diversos microorganismos. Durante las primeras semanas de vida se sientan las bases del sistema inmunitario del niño.

40 por ciento menos de riesgo de alergias

El estudio PandA (“Probióticos y Alergia”) confirma el efecto positivo de la toma de probióticos en la resistencia a la alergia en niños. En este estudio se incluyeron alrededor de 160 bebés con una alta predisposición a padecer alergias y se dividieron en dos grupos junto con sus madres. Un grupo de mujeres tomó un probiótico a diario durante las últimas seis semanas de embarazo y también se lo dio a sus hijos diariamente durante el primer año de vida. A las mujeres y bebés del otro grupo, sin embargo, se les administró un placebo durante ese tiempo. El grupo de probióticos mostró claramente mejores resultados: solo el 10 por ciento de los niños desarrollaron una enfermedad atópica o asmática antes de su primer cumpleaños; en el grupo de placebo, en cambio, uno de cada dos niños (50 por ciento) se vio afectado por estas enfermedades. Incluso después de dos años, el efecto positivo se mantuvo en los niños del grupo de probióticos, aunque ya no se les administraba ningún probiótico.

Una flora intestinal saludable puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar alergias.

Cómo fortalecer el sistema inmunitario de los bebés

También hay otros factores que pueden influir en el riesgo de que los niños sufran alergias, ya desde el vientre materno: la dieta debe ser lo más variada posible y rica en vitaminas y minerales, porque el bebé ingiere lo que come su madre. El consumo de nicotina o la permanencia en habitaciones con humo pueden favorecer la susceptibilidad del niño a las alergias. La forma en que nace el bebé también influye: cuando el nacimiento es por cesárea, el bebé carece del contacto tan importante con la flora vaginal materna. Especialmente en estos casos, se recomienda reforzar la flora intestinal y promover una relación equilibrada entre los habitantes microscópicos del intestino.

 
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