¿Qué papel juega la microbiota en el control del peso?
La microbiota intestinal y el peso corporal están más conectados de lo que parece. Perder peso parece sencillo: comer menos, moverse más… y el cuerpo debería quemar la grasa acumulada, ¿no? Sin embargo, la realidad demuestra que para muchas personas con sobrepeso u obesidad, esta fórmula no funciona de forma duradera.
Además, el sobrepeso ya no es una excepción: según la Organización Mundial de la Salud, más de la mitad de los adultos y un tercio de los niños en Europa tienen exceso de peso o sufren obesidad. En España, la situación es especialmente preocupante, con tasas de obesidad infantil entre las más altas de Europa.
La ciencia lleva años investigando por qué algunas personas engordan con facilidad mientras que otras mantienen su peso sin apenas esfuerzo. Una de las respuestas más prometedoras está en nuestro intestino: la microbiota intestinal.
Nuestra microbiota intestinal —conjunto de microorganismos que viven en el intestino— influye directamente en cómo digerimos los alimentos, cómo absorbemos la energía y cómo nuestro cuerpo almacena la grasa.
Estudios recientes han descubierto que el equilibrio entre dos grupos principales de bacterias intestinales —Firmicutes y Bacteroidetes— puede marcar una gran diferencia en el peso corporal:
- Un predominio de Firmicutes favorece la absorción de calorías, incluso de alimentos no digeribles, lo que puede suponer 200-250 calorías extra al día. A largo plazo, esto podría traducirse en hasta 10 kg de aumento de peso al año.
- En cambio, una mayor proporción de Bacteroidetes se asocia con una constitución más delgada, ya que estas bacterias ayudan a eliminar el exceso de azúcar en lugar de almacenarlo.
Dieta occidental: un enemigo invisible para tu intestino
La dieta moderna, rica en azúcares refinados, grasas saturadas, carne roja, alimentos ultraprocesados y aditivos artificiales, puede alterar negativamente la microbiota.
Probióticos: aliados para recuperar el equilibrio intestinal
Nuestra microbiota puede adaptarse rápidamente a los cambios. De hecho, en solo 24 horas tras modificar la dieta, pueden observarse cambios positivos en su composición, según estudios científicos recientes.
En este contexto, los probióticos —microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, pueden contribuir al equilibrio de la microbiota— son un complemento interesante dentro de un estilo de vida saludable.
En combinación con una alimentación equilibrada, los probióticos pueden ayudar a:
- Mantener el equilibrio de la flora intestinal.
- Favorecer una digestión eficaz.
- Apoyar el bienestar general.
Diversos estudios han evaluado cómo determinadas cepas probióticas pueden modular la composición de la microbiota en personas con desequilibrios intestinales o estilos de vida poco saludables. Además, una microbiota en equilibrio está relacionada con una mejor regulación del apetito y una mayor sensación de bienestar digestivo.
Siempre se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de iniciar la toma de cualquier complemento alimenticio, especialmente en casos de patologías digestivas o tratamientos médicos en curso.
Alimentos que alteran tu microbiota (¡evítalos!)
- Azúcar y carbohidratos rápidos: alteran el pH intestinal favorecen el crecimiento de bacterias nocivas.
- Grasas trans y saturadas: contribuyen a la inflamación del intestino.
- Alcohol: reduce la diversidad bacteriana y agrava los trastornos digestivos.
- Antibióticos: destruyen la flora intestinal, tanto si se ingieren como medicamentos o en alimentos.
- Aditivos alimentarios: emulsionantes, conservantes y edulcorantes afectan negativamente al microbioma.
Tips para cuidar tu microbiota y alcanzar tu peso ideal
Adoptar un estilo de vida saludable no solo mejora tu digestión, sino que puede ser clave para alcanzar y mantener tu peso ideal. Aquí te dejamos algunos consejos prácticos:
🚶♀️ 1. Muévete más cada día
Camina, sube escaleras o incorpora pequeñas rutinas activas. El ejercicio mejora el metabolismo y favorece una microbiota diversa y saludable.
🥦 2. Come alimentos frescos y reales
Evita los ultraprocesados. Prioriza:
Verduras y frutas con fibra, vitaminas y antioxidantes.
Cereales integrales como fuente de energía sostenida.
Pescado azul y grasas saludables como el aceite de oliva.
💊 3. Cuidado con los medicamentos
Algunos antibióticos y antiácidos pueden alterar tu flora. Consulta con tu médico si necesitas tomar suplementos específicos.
🍏 4. Alimenta tus bacterias con prebióticos
La fibra soluble de alimentos como la achicoria, la manzana con piel o el topinambur ayuda a nutrir tus bacterias beneficiosas.
🦠 5. Apoya tu flora con probióticos de calidad
Una microbiota en equilibrio necesita diversidad y estabilidad. Los complementos alimenticios con cepas bacterianas bien estudiadas, como las que contiene OMNi-BiOTiC®, pueden formar parte de una rutina diaria para cuidar tu bienestar digestivo y general.
Recuerda: los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada.
⏳ 6. Sé constante y paciente
Los cambios duraderos requieren tiempo. Cuidar de tu salud intestinal es un proceso gradual, pero con grandes beneficios a largo plazo.