🍂 El otoño es la temporada perfecta para disfrutar de la calabaza, una hortaliza versátil y cargada de nutrientes que combina de maravilla con la zanahoria. Preparar una crema de calabaza y zanahoria casera es una forma sencilla de llenar la mesa de sabor, color y beneficios para la salud. Su textura cremosa y su dulzor natural conquistan tanto a pequeños como a mayores, convirtiéndose en una opción ideal para comidas ligeras entre semana o cenas reconfortantes en familia. Además, este plato es rico en fibra, antioxidantes y vitaminas, lo que lo convierte en una receta saludable, nutritiva y perfecta para cuidarte en los meses más fríos del año.
Ingredientes para 4 personas
Para preparar una crema de calabaza y zanahoria casera deliciosa necesitarás:
2 cebollas
1 guindilla (opcional, para un toque picante)
1,5 kg de calabaza
3 zanahorias
4 cucharadas de aceite de oliva
1 litro de caldo de verduras
100 ml de nata líquida (puede ser vegetal)
Sal y pimienta al gusto
(Opcional) 1 sobre de probióticos para añadir justo antes de servir
(Opcional) Aceite de pipas de calabaza y pipas de calabaza tostadas para decorar
Preparación de la crema de calabaza y zanahoria paso a paso
Pela y pica las cebollas. Lava la guindilla, retira las semillas y córtala en rodajas finas.
Corta la calabaza en trozos medianos, quitando la piel y las semillas. Pela y trocea también las zanahorias.
En una olla grande, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla junto con la calabaza, las zanahorias y la guindilla durante unos minutos.
Añade el caldo de verduras y deja cocinar a fuego medio durante unos 30 minutos, hasta que las verduras estén tiernas.
Tritura con una batidora hasta obtener una crema fina y sin grumos.
Incorpora la nata líquida y mezcla bien. Ajusta de sal y pimienta.
(Opcional) Para enriquecer la crema, añade un sobre de probióticos en el momento de servir, nunca durante la cocción.
Recuerda que los probióticos no deben disolverse en líquidos a más de 40 °C, ya que las bacterias beneficiosas podrían perder su viabilidad.
Sirve la crema de calabaza en cuencos y añade un chorrito de aceite de pipas de calabaza junto con unas pipas tostadas por encima. Le dará un toque crujiente y un sabor espectacular.
Variaciones de la receta
Con leche de coco → Para una textura más cremosa y un toque exótico. Ideal si buscas una receta con aire oriental.
Con cúrcuma y jengibre → Potencia sus propiedades antiinflamatorias y añade un sabor más especiado. Perfecta para los días fríos de invierno.
Con queso rallado o semillas de sésamo → Para un extra de sabor y proteínas. El queso aporta cremosidad, mientras que el sésamo da un toque crujiente.
Versión vegana 100% → Sustituye la nata por bebida de soja, almendra o avena. Obtendrás una crema ligera y totalmente vegetal.
Más ligera → Añade más caldo de verduras si prefieres una textura menos espesa.
Más saciante → Incorpora lentejas rojas o garbanzos cocidos para hacer de la crema un plato único completo.
Cómo conservar tu crema de calabaza
Una de las ventajas de la crema de calabaza y zanahoria es que se conserva muy bien, por lo que puedes preparar más cantidad y tenerla lista para varios días:
En la nevera: dura hasta 3 días en un recipiente hermético. Es ideal para llevar en tupper al trabajo o calentar en la cena.
En el congelador: congélala en raciones individuales. Para descongelarla, pásala a la nevera la noche anterior o caliéntala directamente a fuego lento.
Truco extra: si piensas congelar la crema, añade la nata líquida solo en el momento de recalentar. Así evitarás que se corte o cambie la textura.
FAQ: dudas frecuentes sobre la crema de calabaza
¿Se puede hacer en olla exprés o en robot de cocina?
Sí, en olla exprés solo necesitas unos 10 minutos de cocción. Si usas Thermomix o similar, el programa de cremas te da un resultado perfecto sin esfuerzo.
¿Es apta para bebés y niños pequeños?
Sí, eliminando la guindilla y reduciendo la sal. De hecho, la crema de calabaza es una de las primeras sopas recomendadas en la alimentación infantil.
¿Cómo acompañar la crema de calabaza?
Queda deliciosa con pan integral o picatostes caseros, pero también combina con ensaladas frescas y platos de pescado al horno. Si la sirves como entrante en una comida especial, añade un topping de queso feta o jamón serrano crujiente.
¿Se puede preparar con antelación?
Sí, incluso mejora de un día para otro porque los sabores se asientan. Solo recaliéntala suavemente y añade un poco de caldo si está demasiado espesa.
Beneficios nutricionales de la crema de calabaza y zanahoria 🎃🥕
La crema de calabaza y zanahoria no solo es reconfortante y sabrosa, también aporta nutrientes esenciales para el cuidado de tu salud:
Rica en betacarotenos → presentes tanto en la calabaza como en la zanahoria. El organismo los transforma en vitamina A, fundamental para la salud de la piel, la visión y las defensas.
Fuente de vitamina C y antioxidantes → ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo y refuerzan el sistema inmunitario, especialmente importante en otoño e invierno.
Alta en fibra → favorece la digestión, ayuda a mantener una microbiota intestinal equilibrada y aporta sensación de saciedad.
Baja en calorías → es ligera y, al mismo tiempo, saciante, por lo que resulta ideal para cenas nutritivas sin sensación de pesadez.
👉 Tip extra: La calabaza es una de las hortalizas estrella del otoño. Su energía suave y fácil de digerir la convierte en un alimento perfecto para los meses fríos, aportando calor y vitalidad sin excesos.
Consejo saludable ✨
Incluir platos como esta crema de calabaza casera en tu alimentación es una forma sencilla de cuidarte día a día. Su combinación de verduras, antioxidantes y fibra ayuda a mantener la digestión ligera y a reforzar tus defensas naturales.
Y si a esta base vegetal tan nutritiva le incorporas un probiótico de calidad, estarás dando un paso más para cuidar tu microbiota intestinal, clave para el bienestar digestivo y el correcto funcionamiento de las defensas. Así, conviertes un plato sencillo en una receta completa que nutre por dentro y aporta energía para el día a día.
Pequeños gestos como este —apostar por recetas caseras, aprovechar los alimentos de temporada y combinarlos con hábitos saludables— marcan la diferencia en tu vitalidad y energía durante todo el año.
Nota personal
Cuidar de nosotros mismos empieza en lo más sencillo: una buena alimentación, descanso suficiente y rutinas que nos aporten equilibrio. A veces pensamos que solo los grandes cambios marcan la diferencia, pero en realidad son los pequeños gestos del día a día los que más cuentan: lavarse las manos con frecuencia, dedicar unos minutos a respirar profundamente, dar un paseo al aire libre o tomarse un momento para desconectar.
La alimentación juega un papel esencial, ya que nos aporta la energía y los nutrientes necesarios para sentirnos bien. Incorporar más verduras, frutas de temporada y platos caseros como esta crema de calabaza y zanahoria no solo nos alimenta, también nos reconforta y nos conecta con lo natural.
El movimiento también forma parte de ese cuidado: hacer deporte de manera regular, ya sea una clase de yoga, salir a correr o simplemente caminar cada día, ayuda a mantenernos activos, liberar tensiones y reforzar nuestro sistema inmunitario.
Porque el bienestar no es solo físico: también pasa por cuidar nuestro sistema inmunitario desde dentro hacia fuera. Cuando lo apoyamos con hábitos saludables, ejercicio y nutrientes de calidad, nos sentimos con más vitalidad, más resistentes y preparados para afrontar el día a día con energía positiva.
¿Quieres más recetas saludables y fáciles?
Nuestro equipo de asesoramiento altamente cualificado, formado por médicos, farmacéuticos, biólogos, nutricionistas y microbiólogos, estarán encantados de informarte sobre el intestino y sus habitantes microscópicos.