¿Qué es la perimenopausia?
La perimenopausia es la fase de transición que precede a la menopausia, cuando el cuerpo comienza a prepararse para el final de la etapa fértil. Durante este periodo, los ovarios reducen progresivamente la producción de estrógenos y progesterona, las principales hormonas sexuales femeninas, lo que provoca cambios tanto en el ciclo menstrual como en el bienestar general.
En España, la perimenopausia suele comenzar entre los 45 y los 49 años, aunque puede iniciarse antes o más tarde, y su duración es variable: en la mayoría de los casos dura entre uno y cuatro años, aunque en algunas mujeres puede prolongarse algo más.
Durante esta fase pueden presentarse síntomas parecidos a los de la menopausia, pero la menstruación aún no se ha detenido del todo. Se considera que la menopausia empieza cuando han pasado 12 meses consecutivos sin sangrado menstrual.
La perimenopausia es, en definitiva, un periodo de adaptación hormonal en el que el cuerpo cambia poco a poco. Es frecuente notar variaciones en el ánimo, en la energía, en la calidad del sueño o en la regularidad del ciclo. Conocer qué ocurre en esta etapa ayuda a afrontarla con más serenidad y bienestar.
Síntomas de la perimenopausia
Los síntomas de la perimenopausia pueden variar mucho de una mujer a otra, tanto en intensidad como en duración. Algunos son leves y apenas se notan, mientras que otros pueden afectar al bienestar físico o emocional de forma más evidente. Reconocerlos ayuda a identificar esta etapa y a buscar apoyo o tratamiento cuando sea necesario.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Cambios en el ciclo menstrual: las reglas pueden volverse más irregulares, con intervalos más largos o más cortos, y el flujo menstrual puede variar de una menstruación a otra. También puede aparecer un leve sangrado entre ciclos. Si el sangrado es muy abundante o aparece fuera de lo habitual, conviene consultar con el ginecólogo para descartar otras causas.
Sofocos y sudores nocturnos: son uno de los signos más característicos. Pueden aparecer de forma repentina, provocar sensación de calor intenso, enrojecimiento y sudor, especialmente durante la noche.
Cambios de humor, ansiedad o tristeza: las oscilaciones hormonales pueden influir en el estado de ánimo, generando irritabilidad, nerviosismo o incluso síntomas de depresión. También son frecuentes la dificultad de concentración y los lapsos de memoria leves, lo que algunas personas describen como “niebla mental”.
Problemas para dormir: el insomnio o el sueño interrumpido son habituales, y a menudo se asocian a los sofocos o a la alteración del ritmo hormonal natural.
Dolor abdominal o menstrual: algunas mujeres notan más sensibilidad o molestias en la parte baja del abdomen durante la perimenopausia, incluso cuando el ciclo se vuelve irregular.
Sequedad vaginal y cambios en la libido: la reducción de estrógenos provoca sequedad e irritación vaginal, lo que puede causar molestias en las relaciones sexuales y, en algunos casos, disminución del deseo sexual.
Cambios urinarios: puede aumentar la frecuencia con la que se necesita orinar, aparecer sensación de urgencia o incluso pequeñas pérdidas de orina.
Alteraciones en el peso y el metabolismo: el metabolismo se ralentiza y tiende a acumularse más grasa en la zona abdominal. Una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio ayudan a compensarlo.
Diagnóstico: cómo saber si estás en la perimenopausia
Actualmente no existe una prueba única ni completamente fiable que confirme la perimenopausia. El diagnóstico se basa principalmente en la edad, los síntomas y el historial menstrual.
En algunos casos, el ginecólogo puede solicitar análisis hormonales (como FSH, LH o estradiol), aunque sus valores pueden variar de forma natural durante esta etapa, por lo que no siempre resultan concluyentes. Por eso, el diagnóstico suele centrarse más en la valoración clínica global y en la evolución de los síntomas.
👉 Si tienes dudas o notas cambios significativos en tus ciclos, en tu estado de ánimo o en tu descanso, conviene acudir al ginecólogo. Un seguimiento profesional ayuda a descartar otras causas y a encontrar la mejor forma de acompañar esta transición.
Sí, durante la perimenopausia todavía existe la posibilidad de embarazo, ya que la ovulación puede seguir ocurriendo, aunque de forma irregular. Por eso, si no se desea un embarazo, es importante mantener un método anticonceptivo hasta que haya pasado un año completo sin menstruación.
Tratamientos y cuidados durante la perimenopausia
El objetivo principal del tratamiento es aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. No todas las mujeres necesitan medicación, pero existen distintas opciones que se adaptan a cada caso:
Terapia hormonal sustitutiva (THS): puede ser muy eficaz frente a los sofocos, la sudoración nocturna o la sequedad vaginal, aunque no está indicada para todas las mujeres. Su uso debe valorarse siempre de forma individual con el médico.
Tratamientos locales con estrógenos (geles o cremas vaginales): ayudan a aliviar la sequedad, el picor o la irritación vaginal y mejoran el confort en las relaciones sexuales.
Antidepresivos suaves (como algunos ISRS o ISRN): en ciertos casos se emplean para mejorar los sofocos y el estado de ánimo.
Suplementos naturales y cambios en el estilo de vida: incluir alimentos ricos en fitoestrógenos (como la soja o las legumbres), practicar ejercicio regular, dormir bien y reducir el estrés puede marcar una gran diferencia.
Analgésicos o tratamientos sintomáticos: para aliviar molestias abdominales o dolores musculares asociados.
Probióticos específicos: contribuyen al equilibrio de la microbiota vaginal e intestinal, ayudando a mantener la salud íntima y a reducir algunos síntomas físicos de esta etapa.
Los especialistas insisten en que cada caso debe valorarse individualmente. Adoptar hábitos saludables, cuidar la alimentación y mantener revisiones ginecológicas regulares son claves para transitar esta etapa con bienestar.
Perimenopausia y microbioma: ¿qué dicen los estudios?
Conexión básica entre hormonas y microbioma
Durante la perimenopausia, las variaciones en los niveles de estrógenos modifican tanto la microbiota vaginal como la intestinal. Cuando el estrógeno disminuye, el pH vaginal tiende a aumentar y se reducen los lactobacilos que mantienen el entorno en equilibrio, lo que puede favorecer la sequedad, la irritación y algunas infecciones. Al mismo tiempo, la microbiota intestinal también se altera, y esto influye en la digestión, la inflamación, el metabolismo y la forma en la que el organismo procesa los estrógenos y los fitoestrógenos presentes en la dieta.
Este conjunto de cambios explica por qué, en esta etapa, pueden aparecer síntomas como hinchazón abdominal, molestias digestivas, sofocos o mayor sensibilidad íntima. Por eso, cada vez más estudios destacan que cuidar la microbiota, mediante probióticos y prebióticos de alta calidad, junto con una alimentación equilibrada, puede contribuir de forma positiva al bienestar durante la perimenopausia y la menopausia.
Perimenopausia y absorción de nutrientes: resultados del estudio
En la perimenopausia es habitual que aparezcan menstruaciones irregulares, sofocos, cambios en el estado de ánimo, cansancio o una menor energía. Además de las fluctuaciones hormonales propias de esta etapa, cada vez se reconoce más el papel del microbioma, ya que influye tanto en la absorción de nutrientes como en la regulación hormonal.
Uno de los estudios más recientes sobre este tema fue dirigido por el Prof. B. Schütze, de la Universidad de Graz, y analizó los efectos de un probiótico multiespecífico en mujeres postmenopáusicas. Aunque el estudio se realizó en esta etapa, sus conclusiones se consideran relevantes también para la perimenopausia, porque comparten mecanismos hormonales y metabólicos muy similares.
Resultados del estudio:
Tras solo ocho semanas de uso de un probiótico multiespecie (con una concentración total de 1×10¹⁰ UFC por día), se observaron mejoras significativas en prácticamente todos los síntomas relacionados con la menopausia. Aproximadamente el 60 % de las mujeres notó una reducción clara de los sofocos y de la fatiga. Además, muchas participantes informaron de:
menos molestias musculares y articulares,
una piel con mejor aspecto,
una reducción de la caída del cabello,
y una disminución notable de los latidos acelerados, la sequedad ocular o el malestar general.
Más de la mitad de las mujeres también señalaron un aumento de la libido, algo especialmente relevante en el contexto de la bajada hormonal.
El probiótico mostró, además, tres beneficios adicionales:
Mejoró la absorción de micronutrientes, especialmente vitaminas y minerales esenciales en esta etapa.
Contribuyó al equilibrio hormonal, lo que ayudó a aliviar síntomas propios de la perimenopausia y la menopausia.
Redujo las respuestas inflamatorias, ya que la inflamación puede intensificar los sofocos, el cansancio y el dolor abdominal.
Estos resultados sugieren que el uso regular de probióticos adecuados puede ser un apoyo útil para disminuir síntomas frecuentes de la perimenopausia, como las reglas irregulares, el manchado entre ciclos, los sofocos o ciertos dolores abdominales.
Nota: Aunque el estudio se realizó en mujeres postmenopáusicas, los mecanismos observados también pueden ser relevantes para la perimenopausia.
Qué dicen otros estudios clínicos sobre probióticos y los síntomas de la menopausia
Las revisiones sistemáticas y diversos estudios clínicos muestran resultados prometedores. En mujeres postmenopáusicas, varios ensayos controlados han observado una mejora del conjunto de los síntomas menopáusicos, así como beneficios en la salud urogenital y en determinados marcadores cardiometabólicos con el uso de probióticos o combinaciones específicas. Puedes consultar una de estas revisiones en PMC.
Uno de los ensayos más citados es un estudio clínico randomizado realizado en unas 130 mujeres postmenopáusicas. La combinación de 60 mg de isoflavonas de soja junto con 1.000 millones de esporas de Lactobacillus sporogenes, administrada durante doce meses, produjo una mejora significativa de los síntomas de la menopausia, sin efectos adversos relevantes. El estudio completo puede consultarse en PubMed
En conjunto, la evidencia disponible indica que los probióticos, integrados en un estilo de vida saludable, pueden contribuir al bienestar durante la perimenopausia y la menopausia.
¿Qué es la postmenopausia?
La postmenopausia es la etapa que comienza después de la menopausia, cuando ya no aparecen menstruaciones y los niveles hormonales se mantienen de forma estable y baja. En este periodo, el ciclo menstrual ha dejado de producirse por completo y las concentraciones de estrógenos y progesterona permanecen en valores reducidos.
Esta fase marca el fin del periodo reproductivo y da paso a un nuevo equilibrio hormonal que puede influir en distintos aspectos de la salud, como el metabolismo, la densidad ósea o el bienestar cardiovascular. También puede afectar al estado de ánimo, al sueño y a la sensación de energía general.
Durante la postmenopausia pueden persistir algunos síntomas, aunque tienden a disminuir con el tiempo. Por este motivo, la alimentación, el movimiento regular y el apoyo a un microbioma saludable cobran especial importancia, ya que pueden contribuir a una mejor absorción de nutrientes y a aliviar molestias relacionadas con los niveles hormonales bajos.
La postmenopausia es una etapa que se mantiene de por vida, aunque la mayoría de los síntomas suelen disminuir de forma notable tras cuatro o cinco años.
Consejos para la perimenopausia (qué puedes hacer desde hoy)
Observa y anota tu ciclo menstrual y tus síntomas, ya que esta información resulta muy útil en las consultas médicas.
Solicita una revisión ginecológica si aparece un sangrado nuevo, muy abundante o si notas dolor pélvico intenso.
Habla con tu médico sobre la terapia hormonal si los síntomas son muy molestos o afectan a tu calidad de vida.
Valora el uso de probióticos, preferiblemente aquellos que cuentan con evidencia clínica sobre beneficios concretos, como la salud vaginal o digestiva, o ciertos marcadores metabólicos. Consulta siempre con un profesional para elegir la opción más adecuada. (No todos los probióticos son iguales; su eficacia depende de la combinación de cepas.)
Adopta un estilo de vida más saludable, con ejercicio regular, una alimentación equilibrada, un descanso adecuado y estrategias para reducir el estrés.
La perimenopausia es una etapa de la vida muy común, pero también muy individual. La investigación sobre la microbiota y los probióticos está avanzando y ofrece nuevas posibilidades de apoyo. Existen estudios randomizados y revisiones sistemáticas que apuntan a beneficios potenciales en algunos síntomas relacionados con esta transición, por lo que cuidar el microbioma puede ser una herramienta complementaria interesante para muchas mujeres.
Fuentes y estudios
- Revisión: Probiotics and Prebiotics: Any Role in Menopause-Related Diseases? (2023) — revisión sistemática sobre el papel de los probióticos en la menopausia, con análisis de mecanismos y estudios disponibles.
Enlace: PMC - Colacurci N. et al. — Randomized study: Endometrial, breast and liver safety of soy isoflavones plus Lactobacillus sporogenes in post-menopausal women.
Estudio realizado en 130 mujeres postmenopáusicas, que mostró una mejora significativa de los síntomas con la combinación de isoflavonas y L. sporogenes.
Enlace: PubMed+1 - Revisión: Lactic Acid Bacteria: A Promising Tool for Menopausal (Nutrients, 2022) — revisión de mecanismos y datos clínicos sobre bacterias lácticas y menopausia.
Enlace: MDPI - Ensayo clínico publicado (por ejemplo, sobre la reducción de la duración de infecciones respiratorias en personas mayores).
Enlace: PMC+1 - Stiegelbauer et al., OM & Ernährung, vol. 168, 63–67 (2019), Universidad de Graz — estudio PDF sobre los efectos de un probiótico multiespecie.
Enlace: PDF štúdie - Estudios clínicos registrados: NCT04001088 — estudio sobre el efecto de un probiótico en los síntomas menopáusicos globales (información sobre el desarrollo y el registro).
Enlace: ClinicalTrials
- ¿Qué es la perimenopausia?
La perimenopausia es la etapa de transición que ocurre antes de la menopausia. Se caracteriza por fluctuaciones hormonales y por cambios en el ciclo menstrual.
- ¿Cuánto dura la perimenopausia?
Depende de cada persona. Lo más habitual es que dure entre dos y ocho años, aunque puede ser más corta o más larga.
- ¿Puedo quedarme embarazada en la perimenopausia?
Sí. Aunque la ovulación es irregular, todavía puede producirse. Si no se desea un embarazo, es importante mantener anticoncepción siguiendo las recomendaciones del ginecólogo.
- ¿Es normal el manchado durante la perimenopausia?
Sí, puede aparecer. Si el sangrado es muy abundante o se acompaña de dolor, conviene pedir una revisión para descartar otras causas.
- ¿Los probióticos pueden ayudar durante la perimenopausia?
Las investigaciones apuntan a que ciertos probióticos pueden contribuir a mejorar algunos síntomas relacionados con la menopausia y la perimenopausia.
- ¿Existe un test de perimenopausia?
No hay una prueba única y totalmente fiable para confirmarla. El diagnóstico se basa en la edad, los síntomas y la historia menstrual.
- ¿Cómo saber si estoy en esta etapa?
Si tienes reglas irregulares, sofocos, cambios de humor o alteraciones del sueño, es posible que estés en la perimenopausia. Ante cualquier duda, conviene consultar con un profesional.
- ¿Cómo son las menstruaciones en la perimenopausia?
Lo más habitual es que se vuelvan irregulares. Pueden acortarse, alargarse, ser más abundantes o más ligeras, e incluso aparecer pequeños sangrados entre ciclos
- ¿A qué edad suele llegar la menopausia?
Suele producirse alrededor de los 50 años, aunque el rango más frecuente está entre los 45 y los 55. Cada mujer puede vivirlo antes o después, según sus características y sus factores de salud.
- ¿Qué es la postmenopausia?
La postmenopausia es la etapa que empieza tras la última menstruación. Los niveles hormonales permanecen estables y bajos, y el cuerpo entra en una nueva fase hormonal.