Sinceramente, ¿vas regularmente a los exámenes de prevención?
Muchos especialistas recomiendan realizar una colonoscopia a partir de los 50 años como examen rutinario, especialmente en personas con antecedentes familiares de pólipos o cáncer de colon. Para quienes no presentan factores de riesgo, la prueba suele repetirse cada 10 años, mientras que en los casos de mayor riesgo la periodicidad puede ajustarse a intervalos más cortos.
Aunque la preparación puede resultar incómoda, es un control preventivo fundamental para detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas. Desde el punto de vista de la salud intestinal, tener un colon limpio es una oportunidad de “empezar de cero” si después se cuida adecuadamente la microbiota.
Microbioma tras la colonoscopia
Desde el punto de vista del microbioma, este procedimiento es como una especie de «tsunami«. El lavado intestinal con laxantes elimina residuos, alimentos no digeridos y gérmenes no deseados, pero también arrastra una parte importante de las bacterias beneficiosas que habitan en el colon.
Estas bacterias son esenciales para múltiples funciones: ayudan a digerir ciertos nutrientes, producen compuestos antiinflamatorios, fortalecen la barrera intestinal y entrenan al sistema inmunitario. Cuando se reducen de forma drástica (como ocurre tras la limpieza completa del intestino), el equilibrio se altera temporalmente.
Este “vacío” puede hacer que algunas personas se sientan más sensibles a nivel digestivo durante varios días o incluso semanas.
Molestias más comunes tras la colonoscopia
Nuestros valiosos ‘aliados‘, responsables de descomponer los nutrientes, generar señales químicas y formar una barrera intestinal esencial para evitar que sustancias dañinas entren en nuestro cuerpo, se ven de repente drásticamente reducidos, junto con todas sus funciones vitales.
Por ello, es frecuente que tras una colonoscopia se presenten molestias como dolor abdominal, calambres, diarrea, náuseas, sensación de hinchazón o estreñimiento.
Incluso semanas después del examen, muchas personas no relacionan estos síntomas con la colonoscopia.
Sin embargo, el hecho de que también se eliminen bacterias no deseadas, como las de descomposición, ofrece al intestino y su microbioma la oportunidad de liberarse de viejas ‘cargas’ y comenzar de nuevo. Lo ideal es tener la mayor cantidad posible de bacterias beneficiosas, para que los gérmenes no deseados no encuentren espacio para instalarse.
Aunque la colonoscopia y su preparación pueden resultar exigentes para la flora intestinal, también representan una oportunidad para “renovar” el microbioma. Con el apoyo adecuado, desde una alimentación equilibrada hasta probióticos bien formulados, es posible restablecer rápidamente el equilibrio, mejorar la digestión y sentir más bienestar en pocos días.
Potencia tu microbioma tras la colonoscopia
Restablecer la flora intestinal después de una colonoscopia es una de las claves para recuperar el bienestar digestivo. Entre las recomendaciones más útiles destacan:
1. Incorporar probióticos específicos
Los probióticos multispecies ayudan a que el intestino vuelva a repoblarse con bacterias beneficiosas. Las formulaciones de alta calidad combinan cepas que se encuentran de forma natural en el intestino humano y que pueden colonizar rápidamente.
2. Aumentar la ingesta de fibra soluble
La fibra de frutas, verduras y cereales integrales actúa como alimento para las bacterias buenas, favoreciendo su crecimiento. Se aconseja introducirla poco a poco para evitar molestias.
3. Hidratación constante
Tras el lavado intestinal, el cuerpo pierde mucha agua. Beber suficiente es esencial para que el intestino recupere su ritmo normal.
4. Evitar comidas pesadas durante unos días
Optar por platos suaves, fáciles de digerir y bajos en grasa ayuda a que el sistema digestivo se estabilice.
5. Priorizar el descanso
El cuerpo tiende a recuperarse mejor cuando se respeta un ritmo de sueño adecuado, algo que influye directamente en el microbioma.
En el Instituto AllergoSan investigamos a fondo la relación entre probióticos, intestino y recuperación tras procedimientos como la colonoscopia. Los probióticos multispecies de alta calidad —concentrados y diseñados específicamente para la recolonización— pueden ser una ayuda eficaz para recuperar la microbiota lo antes posible.
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El uso de OMNi-BiOTiC® COLONIZE se recomienda tras una colonoscopia, así como después de limpiezas o lavados intestinales, que también implican una reducción de bacterias intestinales importantes, durante al menos cuatro semanas.
Toma un sobre dos veces al día, preferiblemente con el estómago vacío, por la mañana antes del desayuno y por la noche antes de la cena o antes de acostarte.