12. Jan 2022

Lic. Florentina Sgarz

¿Vaginosis bacteriana o micosis vaginal?

En la mujer hay un promedio de 2 mil millones de bacterias por milímetro cúbico de epitelio vaginal. La mayoría de ellas son bacterias lácticas (lactobacilos) que, al mantener un pH ácido en la vagina, forman un escudo protector contra los microorganismos dañinos y mantienen el equilibrio de la flora vaginal.

¿Qué se entiende por „equilibrio de la flora vaginal“?

Al hablar de „equilibrio“ se hace referencia a la colonización saludable de la vagina, es decir, al predominio de lactobacilos beneficiosos en esta zona del cuerpo que evitan el crecimiento excesivo microorganismos patógenos. Los lactobacilos regulan el pH vaginal, que en una vagina sana está en el rango de 3,8 a 4,4. Si el valor del pH cambia, se crean condiciones óptimas para el desarrollo de hongos y bacterias perjudiciales, al tiempo que disminuye el número de lactobacilos beneficiosos: se produce entonces un desequilibrio (disbiosis) y la vagina pierde su escudo protector. Los agentes patógenos pueden proliferar y desencadenar, entre otras cosas, una vaginosis bacteriana o una micosis vaginal.

¿Cuál es la diferencia entre la vaginosis bacteriana y la micosis vaginal?

Hay diferencias importantes: una de ellas es que la infección por hongos (micosis vaginal) es una enfermedad infecciosa y la vaginosis bacteriana es una alteración de la colonización bacteriana natural. Dichas bacterias pueden sobrevivir por sí mismas. En cambio, los hongos vaginales necesitan una célula huésped para multiplicarse y sobrevivir. Como su nombre indica, la vaginosis bacteriana está causada por bacterias y las micosis vaginales por hongos. Ambas enfermedades pueden aparecer cuando la flora vaginal se altera y hay pocas bacterias „buenas“.

Vaginosis bacteriana

Si el pH de la vagina está alterado, es decir, no se encuentra en el rango óptimo, los microorganismos dañinos invaden y pueden multiplicarse muy fácilmente. Este exceso de bacterias malas, como la Gardnerella vaginalis, el principal patógeno de la vaginosis bacteriana, hace que las bacterias lácticas se desplacen, permitiendo que otros patógenos se propaguen sin obstáculos. Los síntomas típicos de la vaginosis bacteriana son picazón y un flujo fino, blanco-grisáceo con olor a pescado. Este olor desagradable está causado por las aminas que se producen cuando las Gardnerellas descomponen proteínas del entorno vaginal.

Micosis vaginal

La micosis vaginal es una de las infecciones fúngicas más comunes en las mujeres. La causan las levaduras, especialmente la Candida albicans. Se calcula que tres de cada cuatro mujeres contraerán micosis vaginal al menos una vez en su vida. Los síntomas más comunes que se producen durante la infección son picazón, sensación de quemazón en la vagina, flujo blanquecino-amarillento y dolor durante el coito. A veces la uretra también se ve afectada y duele al orinar. A diferencia de la vaginosis bacteriana, en este caso no disminuye el número de lactobacilos y la secreción vaginal no tiene olor.

Síntomas de la vaginosis bacteriana y de la micosis vaginal

VAGINOSIS BACTERIANA

  • Olor vaginal a pescado
  • Secreción vaginal blanca-grisácea y delgada
  • Empeoramiento de los síntomas después de las relaciones sexuales
  • No hay hinchazón
  • No hay enrojecimiento
  • Bacterias: Gardnerella vaginalis

MICOSIS VAGINAL

  • Olor vaginal normal
  • Flujo vaginal blanco-amarillento (aspecto similar al queso cottage)
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Hinchazón de los labios mayores
  • Enrojecimiento de la vagina
  • Hongos (levaduras): Candida albicans

Causas de un desequilibrio de la flora vaginal

Las causas del desequilibrio de la flora vaginal son numerosas. Nuestra vagina no está libre de organismos, sino que está colonizada naturalmente por bacterias buenas. Los lactobacilos son los principales habitantes de la mucosa vaginal y convierten el azúcar procedente de las células vaginales en ácido láctico, creando un entorno ácido. En este medio ácido (pH entre 3,8 y 4,4), los microorganismos patógenos difícilmente pueden proliferar. El origen de un desequilibrio de la flora vaginal suele ser muy difícil de determinar. Sin embargo, hay algunos factores que pueden contribuir a la aparición de este problema.

Los cambios hormonales pueden influir en la flora vaginal

Los cambios hormonales suelen ser la causa de un desequilibrio de la flora vaginal. Los estrógenos son hormonas muy importantes que determinan el número de lactobacilos en la vagina. Si el nivel de estrógenos en la vagina es muy bajo, por ejemplo, durante y después del período, también hay un menor número de bacterias lácticas. Los anticonceptivos hormonales, como la „píldora“, también pueden promover un desequilibrio en la zona íntima.

Los antibióticos destruyen las bacterias „buenas“

Para algunas enfermedades, el uso de antibióticos es indispensable. Sin embargo, estos también destruyen las bacterias beneficiosas para el organismo, alterando tanto la flora intestinal como la vaginal. Por lo tanto, después de una terapia con antibióticos siempre es recomendable reconstituir la flora intestinal y la vaginal con probióticos.

La higiene excesiva modifica el pH vaginal

Desde luego, la higiene es importante para la salud, pero tampoco hay que exagerar. Muchos geles de ducha no son adecuados para limpiar la zona vaginal y pueden alterar su pH. Sólo es necesario utilizar agua o productos adecuados para el cuidado de la zona íntima.

La ropa interior sintética puede favorecer el desequilibrio vaginal

Es difícil de creer, pero la ropa inadecuada también puede tener un efecto negativo en la vagina. Los tejidos sintéticos favorecen un entorno cálido y húmedo en el que los hongos y las bacterias no deseadas se sienten muy a gusto. Por lo tanto, al ir de compras hay que asegurarse de que la ropa interior sea de algodón.

El estrés afecta a todo el organismo

Como es sabido, el estrés es un factor que puede afectar negativamente a todo el organismo. Contribuye también a un desequilibrio de la flora vaginal e intestinal y, por tanto, puede favorecer la aparición de infecciones. El estrés mental constante puede ser un factor desencadenante de muchas enfermedades.

Dieta inadecuada

Somos lo que comemos: esto también se aplica a la vagina. Por lo tanto, una flora intestinal alterada también tiene un impacto en la vagina. El azúcar, por ejemplo, alimenta a los microorganismos perjudiciales para el organismo, ayudándoles a multiplicarse más fácilmente.

Tomar probióticos para reforzar la flora vaginal

La flora vaginal está colonizada principalmente por lactobacilos. Cuando su número disminuye, la microbiota vaginal se desequilibra y se vuelve vulnerable a los microorganismos causantes de enfermedades. Los probióticos son bacterias “vivas” que se encuentran en ciertos alimentos o que se pueden adquirir como producto especial en las farmacias. Contienen cepas de bacterias especialmente seleccionadas para zonas específicas del cuerpo. Para la flora vaginal, se recomienda utilizar un probiótico compuesto por diferentes lactobacilos para restablecer el equilibrio de la flora vaginal.

La flora intestinal y la vaginal están estrechamente relacionadas y tienen un impacto significativo en todo el organismo. Por lo tanto, es esencial tomarse en serio las distintas infecciones y asegurarse de tomar antibióticos solo cuando sean necesarios.

Problemas digestivos como estreñimiento o diarrea pueden afectar a la vagina. Dado que los intestinos sirven de reservorio de bacterias para la colonización vaginal, es muy importante contar con una flora intestinal sana.

 

 

 

 
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