¿No tienes tiempo para leerlo todo? Al final de este artículo encontrarás un resumen con los puntos más importantes.
¿Qué es la infertilidad?
Introducción:
El número de mujeres afectadas por infertilidad aumenta en todo el mundo, y esto supone una gran carga emocional para muchas personas y parejas. Pero, ¿qué significa exactamente “infertilidad”?
Dr. Michael Schenk:
Hablamos de infertilidad cuando una mujer mantiene relaciones sexuales regulares sin protección durante doce meses y no consigue quedarse embarazada.
En mujeres mayores de 35 años, este periodo de referencia se acorta a seis meses, ya que a partir de esa edad la fertilidad comienza a disminuir de forma más acusada.
En el caso de los hombres, la situación es diferente: los espermatozoides se producen de forma continua. Los testículos generan una nueva “generación” de esperma cada tres meses, lo que significa que el cuerpo masculino produce células reproductivas a lo largo de toda la vida.
En cambio, las mujeres nacen con todos los óvulos que tendrán en su vida, ya formados antes del nacimiento. Estos deben mantenerse viables durante décadas.
Sabemos que una mujer de unos 20 años tiene alrededor de un 90 % de ciclos fértiles, pero a los 30 años esta cifra baja a un 50 %, y a los 40 años apenas llega al 10 %.
Muchas mujeres priorizan su carrera profesional o esperan a encontrar la pareja adecuada, y cuando llega el momento de buscar un embarazo, se enfrentan a una presión enorme.
En ese punto, puede ser aconsejable buscar ayuda médica especializada, ya que, por duro que suene, el tiempo es un factor decisivo cuando se trata de concebir.
¿Qué causas puede haber detrás de un deseo de ser madre no cumplido?
Esto significa que hoy en día incluso las personas más jóvenes deben planificar un embarazo con la misma atención con la que organizan cualquier otro aspecto de su vida. Pero, ¿cuáles pueden ser las causas de la infertilidad?
Dr. Michael Schenk:
En primer lugar, tanto hombres como mujeres pueden verse afectados por la infertilidad en proporciones similares.
En alrededor del 40 % de los casos, la causa se encuentra en factores individuales de ambos miembros de la pareja.
Por eso es tan importante analizar siempre la situación de los dos, en lugar de buscar “una sola causa” aislada.
En cada evaluación médica se estudian varios parámetros clave para comprender el origen del problema.
En el caso de la mujer, se suelen analizar valores metabólicos como glucosa, insulina, selenio, vitamina D y también el microbioma vaginal.
Otros factores relevantes son el peso corporal (tanto bajo como alto) y la presencia de obstrucción parcial o total de las trompas de Falopio.
En los hombres, la búsqueda de las causas suele ser algo más sencilla.
El tabaco o un estilo de vida poco saludable pueden tener un impacto directo y negativo en la fertilidad.
También se estudia el metabolismo de la glucosa (índice HOMA) y el equilibrio entre insulina y glucosa, ya que ambos influyen en la calidad del esperma.
Si se descartan estas causas metabólicas, se puede investigar más a fondo en otros ámbitos, como el sistema inmunitario.
¿Qué pruebas de fertilidad se realizan?
Para cumplir el deseo de tener hijos, es fundamental realizar un estudio detallado de fertilidad.
Pero, ¿qué tipo de pruebas se llevan a cabo para identificar las posibles causas?
Dr. Michael Schenk:
En una primera consulta, se explican las causas más comunes que pueden dificultar el embarazo.
A menudo, en esta conversación inicial ya aparecen indicios relacionados con el estilo de vida o con antecedentes familiares que podrían influir.
Lo más importante es que ambos miembros de la pareja hablen con sinceridad y sin tabúes sobre el problema.
Si después de esta primera visita aún no se tiene un diagnóstico claro, se elabora un plan de pruebas personalizado que permita avanzar hacia una posible solución.
No es raro que, tras esta primera evaluación, se detecten factores simples que pueden estar impidiendo el embarazo.
Con frecuencia, se trata de una deficiencia de vitamina D o de selenio, o de una alteración en la composición del microbioma, ya sea en la flora vaginal o en el esperma.
Estos desequilibrios pueden influir en la concepción, pero afortunadamente son aspectos que se pueden corregir fácilmente y que conviene revisar en primer lugar.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
Esto significa que mejorar el equilibrio nutricional y los hábitos de vida puede aumentar de forma significativa las probabilidades de lograr un embarazo.
Pero si esos cambios no son suficientes, ¿qué otras alternativas terapéuticas existen?
Dr. Michael Schenk:
Las opciones de tratamiento dependen, en primer lugar, de si existen óvulos y espermatozoides viables y, sobre todo, de su cantidad y calidad.
Estos factores determinan qué métodos pueden aplicarse en cada caso.
Por ejemplo, si un hombre presenta más de un millón de espermatozoides sanos en una muestra de semen, el médico puede intentar una inseminación intrauterina, es decir, introducir directamente los espermatozoides en el útero de la mujer.
Si el número de espermatozoides es menor —por ejemplo, unas pocas centenas de miles—, se puede recurrir a la fecundación in vitro (FIV), en la que los óvulos y los espermatozoides se combinan en el laboratorio.
Cuando solo hay disponibles muy pocas células viables, se opta por un método más avanzado: inyectar un único espermatozoide en un óvulo (ICSI) para luego implantar el embrión resultante en el útero.
Con estos métodos, hasta un 95 % de las parejas consigue finalmente un embarazo.
¿Y qué ocurre con el 5 % restante?
En los casos en los que el hombre no puede producir espermatozoides, se recurre a la opción de un donante de semen.
Algunas mujeres, por su parte, no pueden quedarse embarazadas debido a la edad, a una menopausia precoz o a tratamientos previos contra el cáncer de ovarios, aunque su útero siga siendo funcional.
En esas situaciones, se puede recurrir a una donación de óvulos para hacer posible la gestación.
Hoy en día existe una amplia variedad de terapias y tratamientos personalizados que ofrecen esperanza a muchas parejas.
Sin embargo, lo más importante sigue siendo una evaluación diagnóstica completa y exhaustiva.
Si se omiten estudios esenciales, como la determinación de los niveles de selenio en sangre o el análisis de la microbiota, es posible que se pase por alto la causa real del problema.
Temperatura corporal: ¿qué papel desempeña?
Uno de los factores más importantes para lograr un embarazo es el momento adecuado —y en este caso no hablamos de la edad—. ¿Qué papel tiene la medición continua de la temperatura corporal en la fertilidad?
Dr. Michael Schenk:
En la búsqueda de un embarazo, competimos tanto con la naturaleza de los óvulos y los espermatozoides como con la propia biología.
Sabemos que la temperatura corporal cambia en los días previos a la ovulación.
Si se mide de forma continua, podemos detectar con precisión cuándo se produce el aumento de temperatura, un signo claro de que la ovulación ha tenido lugar.
Este cambio ocurre rápidamente y señala el momento más fértil para mantener relaciones sexuales o, en el caso de tratamientos de fertilidad, para realizar una inseminación o fecundación asistida.
Si solo se mide la temperatura una vez al día con un termómetro convencional (axilar o bucal), es fácil perder ese punto óptimo, que puede variar incluso dentro de un margen de 24 horas.
Por eso, hoy en día se utilizan sensores o parches de temperatura continuos que registran los valores de forma constante y los analizan mediante algoritmos inteligentes.
Gracias a estos sistemas, se puede determinar con mayor precisión el momento ideal para la concepción, aumentando así las probabilidades de éxito frente al método tradicional.
Relación entre la flora vaginal y la infertilidad
Ha mencionado que la microbiota podría desempeñar un papel importante en algunos casos de infertilidad. ¿Podría explicarnos cómo se relacionan la flora vaginal y la fertilidad?
Dr. Michael Schenk:
La mayor parte de nuestras bacterias son, por así decirlo, nuestras “amigas”, y en los últimos años la investigación ha avanzado mucho para comprender mejor el papel que desempeñan.
Durante mucho tiempo se pensó que solo existía una microbiota vaginal, pero hoy sabemos que el útero también alberga su propio microbioma.
No es, como se creía, un entorno estéril.
Actualmente, cada vez hay más evidencias de que la composición del microbioma puede influir en si un óvulo fecundado llega a implantarse correctamente en el útero.
Además, la presencia suficiente de bacterias beneficiosas puede favorecer la gestación y reducir el riesgo de aborto espontáneo.
En el momento de la concepción, la microbiota vaginal debería encontrarse en equilibrio (“eubiótica”), es decir, dominada por bacterias beneficiosas (como las productoras de ácido láctico), que ayudan a proteger frente a microorganismos patógenos.
La relación íntima entre la pareja también desempeña un papel: el microbioma del hombre y el de la mujer interactúan, y cada uno puede influir en el equilibrio del otro.
Por eso, en algunos casos tiene sentido evaluar el microbioma de ambos miembros de la pareja cuando se busca el origen de la infertilidad.
El papel de los probióticos en la infertilidad
¿Qué papel desempeñan los probióticos en los tratamientos de fertilidad asistida? ¿Existen ya estudios sobre ello?
Dr. Michael Schenk:
Cada vez se publican más estudios sobre este tema y, a día de hoy, ya es habitual tratar un desequilibrio de la microbiota —ya sea en el semen, la flora vaginal o la del útero— con probióticos.
Hace algunos años, la práctica más común era el uso de antibióticos. Sin embargo, hoy sabemos que, aunque eliminan bacterias dañinas, también destruyen las bacterias beneficiosas, lo que puede dar lugar a un desequilibrio (disbiosis) nada favorable para la fertilidad.
Recientemente, hemos publicado un estudio en el que se demuestra que ciertas cepas probióticas específicas pueden inhibir el crecimiento de bacterias patógenas peligrosas de manera eficaz.
Este hallazgo representa un importante avance científico en el ámbito de la fertilidad y la salud reproductiva.
¿Cómo se pueden aumentar las probabilidades de embarazo?
¿En qué aspectos pueden fijarse las parejas para mejorar sus posibilidades de lograr un embarazo?
Dr. Michael Schenk:
Siempre insisto en algo fundamental: lo más importante es vivir bien.
Vivimos en una época en la que parece que todo debe lograrse según un plan y en un plazo concreto.
Cuando una pareja desea tener un hijo, a menudo espera que el proceso funcione del mismo modo: que si hace “lo correcto”, el embarazo llegará enseguida.
Pero la realidad es distinta: cada persona, ya sea una directiva o una cajera, tiene su propio ritmo y su propio camino para alcanzar sus metas.
Lo que más suele afectar a las parejas es que, por primera vez, se enfrentan a una situación que no pueden controlar completamente.
El cuerpo decide, en cierto modo, cuándo se produce la fecundación y si el embrión se implanta o no.
Hoy en día, muchas personas están demasiado informadas y pendientes de cada detalle médico, lo que aumenta el estrés, la presión y la frustración.
Por eso, también es importante mantener la calma y cuidar el bienestar emocional.
A menudo les digo a mis pacientes: “Anotad por qué merece la pena este camino y qué os ilusiona de convertiros en padres.”
Me gusta acompañarles con una actitud positiva y confianza en su propio cuerpo, porque estoy convencido de que esa serenidad también influye en el proceso.
- ¿Qué es la fertilidad y qué es la infertilidad?
La fertilidad es la capacidad natural de una persona para concebir un hijo. Depende del equilibrio hormonal, del estado de la microbiota (intestinal, vaginal o seminal), de la alimentación y del estilo de vida.
Por el contrario, se habla de infertilidad cuando una pareja mantiene relaciones sexuales regulares sin protección durante 12 meses y no consigue el embarazo.
En mujeres mayores de 35 años, este periodo se reduce a seis meses, ya que la fertilidad puede disminuir con la edad.
La infertilidad es un fenómeno que puede afectar tanto a mujeres como a hombres, y suele estar influida por factores metabólicos, hormonales y ambientales.
- ¿Qué causas pueden dificultar el embarazo?
La infertilidad puede afectar tanto a hombres como a mujeres.
Factores como los niveles metabólicos, el estado de la microbiota vaginal, el peso corporal o el metabolismo de la glucosa, así como el estilo de vida, pueden influir de forma significativa.
- ¿Qué opciones de tratamiento existen?
Una mejora del estilo de vida y del equilibrio nutricional puede aumentar notablemente las probabilidades de embarazo.
Además, es esencial un diagnóstico completo y detallado para elegir el tratamiento más adecuado en cada caso.
- ¿Qué relación existe entre la flora vaginal y la fertilidad?
Cada vez hay más evidencias científicas de que la microbiota vaginal puede influir en la implantación del óvulo fecundado en el útero.
Una flora equilibrada y rica en bacterias beneficiosas contribuye a favorecer el embarazo y a reducir el riesgo de aborto espontáneo.
- Probióticos y fertilidad
Actualmente es habitual tratar los desequilibrios de la microbiota (disbiosis), ya sea en el semen, la vagina o el útero, con probióticos específicos, que ayudan a restablecer el equilibrio natural y a favorecer un entorno óptimo para la concepción.
- En resumen:
El equilibrio de la microbiota, un estilo de vida saludable y una evaluación médica integral son claves para mejorar las probabilidades de lograr un embarazo.