Empieza el viaje, llega el relax… y a veces también los trastornos digestivos. Un simple cóctel bajo el sol puede convertirse en el desencadenante de un malestar inesperado. Las diarreas, los cólicos o las infecciones intestinales son comunes en vacaciones, sobre todo en destinos con clima cálido y condiciones sanitarias diferentes.
Diarrea del viajero: el “souvenir” que nadie quiere
La diarrea del viajero, también conocida como diarrea del turista, es un clásico del verano. La bacteria Escherichia coli enterotoxigénica (ETEC) es la causa más habitual. Produce toxinas que provocan diarrea acuosa, náuseas y vómitos, aunque la mayoría de las infecciones son autolimitadas: el organismo las expulsa de forma natural junto con las heces líquidas. Suelen ser episodios molestos pero leves, aunque si te pillan en plenas vacaciones, pueden arruinarte el descanso.
El problema aparece cuando los microorganismos no se marchan tan fácilmente. Bacterias como Salmonella, Shigella, Campylobacter o el parásito Giardia lamblia pueden causar inflamación grave en el sistema digestivo, especialmente si el intestino ya estaba alterado, por ejemplo, por el estrés o una alimentación inadecuada. En estos casos, los patógenos pueden penetrar la mucosa intestinal si existe un intestino permeable, y provocar una infección persistente.
Hasta un 10 % de las personas afectadas por este tipo de infecciones pueden desarrollar lo que se conoce como síndrome del intestino irritable, con dolor abdominal crónico o diarrea prolongada incluso semanas después de volver del viaje.
Riesgo según el destino:
Alto: América Latina, Asia, África.
Medio: Sur de Europa, Israel, Caribe.
Bajo: Norte de Europa, América del Norte, Australia, Nueva Zelanda, Japón.
¿Qué hacer si tienes diarrea?:
Beber mucho líquido (agua hervida, infusiones).
Comer alimentos fáciles de digerir (arroz, zanahoria, manzana rallada).
Evitar el azúcar y la cafeína.
Tomar probióticos para ayudar a la microbiota intestinal a combatir los patógenos.
¿Cuándo consultar al médico?:
Si los síntomas persisten más de tres días.
Si hay sangre o mucosidad en las heces.
Fiebre alta, signos de deshidratación o agotamiento severo.
Consejos para tus próximas vacaciones
Para minimizar los posibles contratiempos digestivos o infecciosos durante tus vacaciones, sigue estas sencillas recomendaciones:
¡Cocínalo, pélalo, hiérvelo o déjalo!
Este mantra debería ser tu regla de oro en el buffet del hotel o en los puestos de comida local. Significa: si no está bien cocinado, si no puedes pelarlo tú mismo o si no ha sido hervido, mejor déjalo pasar.
Presta especial atención a:
🍖 Carnes, pescados y mariscos: asegúrate de que estén completamente cocinados, no solo pasados superficialmente por la parrilla.
🍳 Huevos poco hechos y tortillas jugosas: pueden ser un caldo de cultivo para bacterias.
🥗 Ensaladas y frutas lavadas con agua del grifo: opta por frutas que puedas pelar tú mismo, como plátanos o mangos.
🍈 Melones: en algunos destinos se inyecta agua contaminada para aumentar su peso.
Un poco de precaución puede evitarte muchos días en la habitación del hotel.
Palabra clave: agua potable
No te la juegues con el agua. En destinos con sistemas sanitarios distintos al europeo, el agua del grifo puede ser un riesgo. Utiliza agua embotellada para todo, incluso para preparar hielo o lavar frutas.
💧 Ojo con los hielos: los cubitos en los cócteles también pueden arruinar tus vacaciones si se han preparado con agua no potable.
🔍 Revisa el precinto: asegúrate de que la botella de agua esté correctamente sellada; un clic al abrirla es garantía de que no ha sido rellenada.
🧼 Higiene de manos: los patógenos también acechan en baños públicos, pomos de puertas o grifos. Lávate las manos con frecuencia y desinféctalas antes de comer o después de ir al baño.
Viajar con niños
Viajar con peques puede ser toda una aventura, pero un poco de previsión marca la diferencia. No olvides meter en la maleta:
🧴 Protector solar infantil: su piel es más sensible al sol.
🦟 Repelente de insectos: ideal para zonas cálidas o tropicales.
🌡️ Termómetro y antipiréticos: por si aparece fiebre o malestar.
🧃 Suero oral y probióticos: fundamentales para mantenerlos hidratados y con buena salud digestiva.
Probióticos de viaje
Especialistas en salud y viajes recomiendan preparar el intestino antes de cada escapada con probióticos diseñados específicamente para este fin. Estos productos contienen cepas bacterianas seleccionadas que refuerzan la microbiota intestinal natural y ayudan a mantener el equilibrio digestivo incluso en entornos menos higiénicos o con comidas diferentes.
📉 Diversos estudios han demostrado que los probióticos pueden reducir la duración de la diarrea del viajero en uno o dos días, además de prevenir su aparición en muchos casos.
Estrés de las vacaciones para el estómago y el intestino
Los cambios de rutina y alimentación, el jet lag o el hecho de estar «fuera de casa» pueden alterar la digestión. Muchas personas sufren estreñimiento, hinchazón, gases o reflujo durante sus vacaciones.
El estrés de la llegada y la falta de ejercicio ralentizan el sistema digestivo. Además, comidas más grasas, alcohol, refrescos, café o alimentos exóticos suponen un desafío para el estómago y el intestino.
Soluciones naturales:
Frutas ricas en fibra como la papaya.
Mantener una hidratación adecuada.
Hacer caminatas diarias.
Evitar comidas demasiado pesadas.
¿Verano, sol, infección vaginal?
Las altas temperaturas, el cloro de las piscinas, el sudor y la humedad favorecen las infecciones íntimas. Cambios hormonales, viajes largos o antibióticos pueden debilitar la flora vaginal, aumentando el riesgo de candidiasis o vaginosis bacterianas.
El agua clorada de las piscinas o la falta de higiene en baños públicos pueden dañar incluso la flora más resistente, facilitando la aparición de vaginosis bacteriana, candidiasis o infecciones por el virus del herpes. Estos problemas suelen ser recurrentes y lastrar el bienestar íntimo durante y después del viaje.
Cuando la flora vaginal está debilitada, factores como el aire acondicionado, un exceso de dulces o el estrés del viaje pueden alterar aún más el equilibrio y favorecer infecciones. Los tratamientos clásicos, como los antibióticos o los óvulos, a menudo solo funcionan a corto plazo.
🔁 El problema se repite porque la flora vaginal no tiene apoyo suficiente para regenerarse y reconstruir su barrera protectora. En ese terreno alterado, hongos como Candida albicans y otras bacterias dañinas se instalan con facilidad, causando irritación, picor, escozor y secreciones.
🌿 La solución a largo plazo pasa por reforzar la flora vaginal: los probióticos específicos con bacterias del ácido láctico han demostrado su eficacia para recolonizar la zona íntima, desplazando a los patógenos y ayudando a restaurar el equilibrio.
Puedes saber más sobre las infecciones recurrentes en el blog sobre infecciones de orina.
Lista de control del botiquín de primeros auxilios
El calor, el cambio de rutinas y el contacto con entornos desconocidos pueden poner a prueba tu cuerpo. Para disfrutar de unas vacaciones tranquilas, es importante llevar un botiquín básico con todo lo esencial:
💊 Analgésicos y antipiréticos: para el dolor o la fiebre.
🌡️ Termómetro: imprescindible si viajas con peques.
🩹 Tiritas y desinfectante: para heridas o rozaduras.
🦟 Repelente de insectos: en zonas cálidas o húmedas.
🧃 Suero oral y antidiarreicos: ante episodios de diarrea o deshidratación.
🦠 Probióticos: para cuidar tu flora intestinal.
💊 Medicación habitual: suficiente para toda la estancia (más un extra por seguridad).
🌿 Para el manejo dietético de la flora vaginal dañada
🔥 Alivia el picor y la irritación en la zona íntima
🥤 Empleo sencillo e higiénico: ¡simplemente se bebe!
❌ No produce descargas adicionales
📆 Compatible con el uso durante el período
🚫 Libre de hormonas, proteína animal, gluten, levadura y lactosa