Cuando viajamos, no solo los cambios climáticos o los alimentos desconocidos afectan a nuestro organismo. El estrés propio de los desplazamientos también puede alterar el equilibrio digestivo. De hecho, la diarrea del viajero afecta hasta al 50 % de quienes realizan viajes de larga distancia. El problema se agrava si esta dolencia se convierte en algo crónico, como en el caso del síndrome del intestino irritable. Por suerte, tomar probióticos a tiempo puede ayudar a prevenir estos problemas.
¿Por qué se altera el intestino cuando viajamos?
Nuestro intestino puede reaccionar con estreñimiento, gases o, en el peor de los casos, diarrea, debido a la exposición a gérmenes desconocidos. Esta afección se manifiesta con tres o más deposiciones blandas o líquidas al día, acompañadas de otros síntomas gastrointestinales.
La famosa «venganza de Moctezuma» afecta a muchos turistas, obligándoles a pasar más tiempo en el baño que disfrutando de la playa. Además de la diarrea, hasta un 70 % sufre dolor al defecar, entre un 30 y un 45 % experimenta náuseas y/o vómitos, y una de cada cuatro personas presenta fiebre.
Causas principales de la diarrea del viajero
En la mayoría de los casos, el culpable es una cepa de bacterias llamada Escherichia coli enterotoxigénica (ETEC), responsable de hasta el 70 % de los casos. Estas bacterias producen toxinas que afectan directamente al tracto gastrointestinal.
Aunque muchas veces estas infecciones se resuelven solas, hay otros patógenos más agresivos como salmonela, shigella, listeria y ciertos tipos de campylobacter, que pueden dañar la mucosa intestinal y diseminarse a otros órganos a través del torrente sanguíneo. En menor medida, también pueden estar implicados virus o parásitos.
Cuando la diarrea del viajero se prolonga
Un 10 % de los viajeros siguen sufriendo molestias intestinales importantes incluso semanas después de regresar a casa. En algunos casos, esto deriva en diarrea crónica, síndrome del intestino irritable postinfeccioso o incluso en enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
¿Antibióticos? No siempre son la solución
El uso de antibióticos sin diagnóstico microbiológico previo puede resultar contraproducente:
Se puede elegir el antibiótico equivocado.
Se corre el riesgo de sufrir diarrea asociada a antibióticos.
Se favorece la aparición de gérmenes resistentes como Clostridium difficile.
Por eso, el uso de antibióticos debe ser siempre moderado y bajo indicación médica.
Cómo prevenir la diarrea del viajero
Lo ideal es no esperar a tener síntomas para actuar. La prevención es clave. Además de las medidas de higiene básicas (beber solo agua embotellada, evitar hielo, consumir solo alimentos cocidos o pelados…), tomar probióticos antes del viaje puede marcar la diferencia.
¿Por qué elegir un probiótico multiespecie?
Debido a la variedad de gérmenes presentes en diferentes destinos, es preferible un probiótico con varias cepas a uno con cepa única.
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Las distintas cepas pueden combatir diferentes bacterias patógenas.
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Aumentan la probabilidad de colonizar el intestino y reforzar la mucosa intestinal frente a las agresiones externas.
Un estudio lo demuestra: un probiótico multiespecie protege frente a la diarrea del viajero
En un estudio observacional con 264 viajeros de larga distancia, se probó un simbiótico con 7 cepas probióticas y una mezcla prebiótica adaptada. ¿El resultado?
Solo el 12 % de los participantes que tomaron el simbiótico sufrieron diarrea del viajero, a pesar de viajar a zonas de alto riesgo.
En Egipto, donde el riesgo supera el 80 %, más del 90 % de los viajeros que tomaron el probiótico no tuvieron síntomas.
Además, un 95 % experimentó mejoras en molestias previas como gases, estreñimiento o diarrea.
El éxito de este simbiótico radica en:
✔️ La selección precisa de cepas (lactobacilos, lactococos, bifidobacterias).
✔️ Su capacidad de conservarse hasta 40 ºC, algo poco habitual en los probióticos comunes.
La diarrea del viajero afecta a hasta la mitad de quienes viajan a destinos lejanos.
Se debe principalmente a bacterias como la ETEC, aunque otros patógenos pueden causar daños mayores.
El uso de antibióticos sin análisis previo puede ser perjudicial.
Tomar probióticos antes de viajar multiespecie y durante el viaje puede prevenir molestias digestivas.
Un estudio reciente demuestra su eficacia incluso en países con alto riesgo de infección.
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