09. Feb 2022

Heidrun Valencak-Hösel

¿Intestino enfermo – hígado enfermo?

El intestino y el hígado están estrechamente conectados entre sí, el intestino provee al hígado de sustancias para su procesamiento. Esta conexión también implica que un intestino enfermo o una microbiota intestinal dañada pueden causar enfermedades hepáticas. En una entrevista con la revista “Bauchgefühl”, la Dra. Vanessa Stadlbauer-Köllner, abordó la interacción entre estos dos órganos y ofreció una visión de los hallazgos científicos actuales que muestran el papel que pueden desempeñar los probióticos en la lucha contra las enfermedades hepáticas y metabólicas.

Univ.-Prof. Dr. Vanessa Stadlbauer-Köllner

Dra. Vanessa Stadlbauer-Köllner*

Bauchgefühl: Las enfermedades hepáticas van en aumento. Como ocurre con muchas otras dolencias, el intestino se está convirtiendo en el centro de interés a la hora de comprender mejor las enfermedades hepáticas y desarrollar nuevas terapias. ¿Puede explicar a nuestros lectores cómo funciona la interacción entre el intestino y el hígado?

Dra. Stadlbauer-Köllner: Con un tamaño de más de 200 m², el intestino representa la mayor superficie de contacto con el medio ambiente. La conexión funcional con el hígado consiste en que los nutrientes, sustancias vitales, las moléculas de señalización (citoquinas) y los componentes bacterianos llegan al hígado directamente desde el Intestino.

Esto ocurre a través de la vena porta, que recoge la sangre rica en nutrientes de los órganos digestivos y la lleva directamente al hígado.

Bauchgefühl: ¿Qué papel juega la microbiota intestinal en esto? ¿Cómo influyen las bacterias intestinales en la salud y en el metabolismo del hígado?

Dra. Stadlbauer-Köllner: Los estudios muestran claramente que la enfermedad hepática crónica y la cirrosis hepática dan como resultado una disbiosis de la microbiota intestinal. Estos pacientes muestran una diversidad (variedad) reducida de especies bacterianas beneficiosas en el intestino y, al mismo tiempo, una mayor presencia de gérmenes patógenos (dañinos) no deseados que pueden causar una reacción inflamatoria en la pared intestinal. Esto altera la barrera intestinal (formada por la microbiota intestinal, la capa de moco, las células de la mucosa intestinal y el sistema inmunitario intestinal).

La barrera intestinal se vuelve más permeable a sustancias que no deberían salir del intestino. Estos incluyen componentes bacterianos (tales como lipopolisacáridos o LPS, en su forma abreviada), que luego llegan al hígado a través de los vasos sanguíneos del intestino. La afluencia constante de sustancias nocivas puede sobrecargar e inflamar el hígado. Esto también provoca alteraciones metabólicas e inmunitarias.

Bauchgefühl: Hasta hace unos 40 años, la causa más común de enfermedad hepática era el alto consumo de alcohol. La proporción de enfermedades hepáticas está aumentando constantemente, actualmente alrededor del 30 % de la población occidental está afectada, y la tendencia es creciente.

Sin embargo, la razón de esto no es el aumento del alcoholismo, sino el aumento de peso debido a un estilo de vida poco saludable, es decir, sin ejercicio suficiente y con una dieta alta en grasas y azúcar. ¿Qué desafíos plantea esto para la medicina?

Dra. Stadlbauer-Köllner: El tejido adiposo está estrechamente relacionado con el hígado y el metabolismo. Las sustancias mensajeras del tejido adiposo, especialmente el abdominal, pueden tener un efecto negativo en el metabolismo del azúcar en el hígado y desencadenar una forma de diabetes.

Esto, a su vez, conduce a la acumulación de grasa en las células hepáticas y, por lo tanto, al hígado graso, que desafortunadamente puede convertirse en hepatitis de hígado graso o cirrosis hepática en algunos pacientes.

Si el hígado ya está dañado y ya no realiza sus funciones adecuadamente, las bacterias y los componentes bacterianos pueden ingresar a todo el organismo a través del torrente sanguíneo (translocación bacteriana) y causar infecciones y daños en distintas partes del organismo.

Dichas infecciones pueden provocar un mayor deterioro de la función hepática y el desarrollo de complicaciones graves.

Bauchgefühl: Hace unos años también tuvimos el placer de entrevistarla. En ese momento, usted estaba convencida de que en un futuro cercano sería posible desarrollar probióticos con propiedades específicas que conducirían a mejoras de la función hepática en caso de cirrosis hepática. ¿Se cumplieron sus expectativas?

Dra. Stadlbauer-Köllner: Nuestro grupo de trabajo llevó a cabo un estudio clínico doble ciego controlado con placebo en el que se utilizó un probiótico multiespecie combinado, compuesto por lactobacilos, bifidobacterias y lactococos. El probiótico fue especialmente diseñado para mejorar la función deteriorada de la barrera intestinal, reducir la inflamación en el intestino y tener un efecto antibacteriano.

En este estudio con 92 pacientes que padecían cirrosis hepática, se demostró que el tratamiento con el probiótico multiespecie mejoró la función hepática y la inmunidad innata, y también se observó una tendencia a un menor número de infecciones. Este último resultado es particularmente importante para pacientes con daño hepático avanzado.

Bauchgefühl: En dicho estudio, ¿pudieron entender también por qué se obtuvieron resultados tan sobresalientes incluso en el caso de pacientes gravemente enfermos?

Dra. Stadlbauer-Köllner: Sí, en efecto, pudimos. Descubrimos que la composición de la microbiota intestinal de los pacientes mejoró significativamente al tomar el probiótico.

Entre otras cosas, se produco un aumento de la colonización intestinal por cepas bacterianas que producen importantes ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Entre otras cosas, estos AGCC reducen la inflamación en el intestino y mejoran la función de la barrera intestinal.

Esto significa que menos sustancias nocivas del intestino llegan al hígado, dando a este órgano la oportunidad de regenerarse. Con la ayuda del probiótico multiespecie administrado, desarrollado precisamente para este fin, es posible influir positivamente en la microbiota intestinal de pacientes con cirrosis hepática, reforzar la barrera intestinal y, en consecuencia, mejorar la función hepática.

Bauchgefühl: La cirrosis hepática es la etapa final de todas las enfermedades hepáticas crónicas, y se manifiesta en una de cada 400 personas en Europa cada año. Además, la cirrosis hepática se encuentra ahora entre las diez causas más comunes de muerte en muchos países industrializados.

En particular, el síndrome metabólico es la causa de la cirrosis hepática en muchos casos. ¿Usted cree que sería conveniente tomar probióticos para que el daño hepático no progrese?

Dra. Stadlbauer-Köllner: Eso tiene mucho sentido, porque la dieta y el ejercicio en particular tienen una gran influencia en el microbioma. El síndrome metabólico, que se ha convertido en una enfermedad muy extendida, está estrechamente conectado a un estilo de vida no saludable.

También se realizaron estudios en pacientes con enfermedades metabólicas con la misma combinación de bacterias probióticas, pero en una dosis reducida en un 50 %. Todavía no tenían ninguna enfermedad hepática crónica demostrada, pero estas personas a menudo tienen hígado graso y por lo tanto un riesgo mucho mayor de desarrollar una enfermedad hepática crónica.

En un estudio que incluyó a 78 pacientes con diabetes tipo 2 que tomaron el probiótico multiespecie durante tres o seis meses, se observó una reducción significativa de los niveles de translocación bacteriana e inflamación, así como una mejoría de varios biomarcadores del metabolismo (glucosa en sangre y lípidos en sangre).

En otro estudio con 81 mujeres obesas, el grupo de probióticos también mostró una reducción significativa de la translocación bacteriana y una mejora en varios valores metabólicos importantes (azúcar en sangre, lípidos en sangre y ácido úrico), así como una disminución de la peligrosa grasa abdominal.

Mi grupo de investigación también verificó la eficacia clínica del probiótico en pacientes con diabetes tipo 2, complementado con un suplemento de fibra dietética: En el grupo del probiótico, la circunferencia de la cadera se redujo y la función de barrera intestinal y los marcadores del metabolismo de las grasas y los azúcares mejoraron.

Los probióticos pueden mejorar significativamente el microbioma y la barrera intestinal en casos de enfermedades hepáticas, tanto en su etapa grave como en las etapas previas, lo que tiene un efecto beneficioso sobre el hígado y el metabolismo.

Por lo tanto, está claramente probado que los probióticos pueden mejorar significativamente el microbioma y la barrera intestinal en casos de enfermedades hepáticas, tanto en su etapa grave como en las etapas previas, lo que tiene un efecto beneficioso sobre el hígado y el metabolismo.

Bauchgefühl: ¡Muchas gracias por la entrevista y le deseamos mucho éxito en su investigación sobre el microbioma!

 

* La Dra. Vanessa Stadlbauer-Köllner es especialista en medicina interna, gastroenterología y hepatología, y es profesora asociada de la Universidad de Medicina de Graz.

 
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