Sistema inmunitario: Defensas fuertes para grandes y pequeños
El otoño y el invierno impone grandes retos a nuestro sistema inmunitario, y nuestras defensas se ven constantemente desafiadas. De particular importancia son nuestras bacterias intestinales beneficiosas, que pueden actuar contra invasores no deseados en varios puntos estratégicos.
Índice
La microbiota oral
La salud inmunitaria comienza en la boca
La zona de boca, nariz y garganta es el primer lugar al que llegan los microorganismos patógenos y virus desde el aire, y de hecho esta zona tiene una función clave en el sistema inmunitario. El bastión central de defensa lo ocupan las bacterias beneficiosas que viven allí. Una microbiota bucal sana está formada por 800 – 1000 tipos diferentes de bacterias. Su composición varía según la edad y el estado de salud.
Si se produce un desequilibrio o disbiosis, lo que significa que nuestra microbiota oral ya no puede cumplir adecuadamente con sus tareas de defensa inmunológica, los gérmenes nocivos y virus pueden proliferar en la boca, la nariz, la garganta y los oídos e incluso extenderse por todo el cuerpo. Especialmente los niños y adolescentes, cuyo sistema inmunitario no está completamente desarrollado a una edad temprana, están expuestos a una gran cantidad de patógenos no deseados en las guarderías y escuelas y, a menudo, tienen que luchar con distintas enfermedades infecciosas.
Una cepa clave para la microbiota oral es Streptococcus salivarius K12, que beneficia a la boca, la nariz y la garganta.
Los estreptococos se asocian especialmente con enfermedades infantiles, pero ¿sabía que no solo existen cepas «malas» sino también «buenas» de este tipo de bacteria tan famosa? Mientras que los estreptococos patógenos causan amigdalitis, infecciones pulmonares o de los senos nasales, otros representantes de esta especie causan exactamente lo contrario. Streptococcus salivarius K12 es una cepa esencial para la microbiota bucal, de la que se benefician la boca, la nariz y la garganta.
Consejos para un sistema inmunitario fuerte
Cuando nuestros amigos y compañeros empiezan a toser y estornudar, nos dan ganas de salir corriendo. Pero como es difícil evitar a la gente en nuestra vida cotidiana, hay medidas sencillas para reforzar nuestro sistema inmunitario, que podemos incorporar a nuestra rutina diaria.
Nuestro "centro inmunitario" intestinal
Nuestro estilo de vida tiene una fuerte influencia en esta comunidad bacteriana. Una dieta poco saludable con alto contenido de azúcar, la medicación que tomamos o fuertes fluctuaciones en el pH de la cavidad bucal pueden alterar nuestra microbiota bucal. De esta manera se reduce tanto la diversidad como la cantidad de bacterias beneficiosas en nuestra boca.
Muchos microorganismos y sustancias nocivas llegan a través de la boca al intestino y desde aquí ingresan a todo el cuerpo. Debido a su enorme superficie total de 300 – 400 m², el intestino tiene innumerables puntos de ataque por los que pueden penetrar contaminantes y patógenos en el organismo, y precisamente por eso es crucial contar con un fuerte sistema de defensa intestinal, nuestro principal «centro inmunológico».
Barrera intestinal de 3 niveles
La barrera intestinal consta de 3 niveles de protección y es el escudo protector natural más importante que tenemos contra virus y otros gérmenes no deseados. Nuestra microbiota , es decir, los billones de bacterias beneficiosas que nos colonizan, representan el primer obstáculo para los patógenos no deseados de todo tipo. Atacan a los microorganismos patógenos a través de una amplia variedad de mecanismos sofisticados. La mucosa intestinal es la segunda barrera: está formada por células especialmente unidas y, como su nombre indica, está cubierta por una capa de moco que impide la entrada de gérmenes no deseados, siempre y cuando esté intacta. La tercera parte de la defensa intestinal es el sistema inmunitario asociado al intestino: el 70 % de todas las células inmunitarias que producen anticuerpos se localizan en el intestino.
Las bacterias probióticas desempeñan el papel más importante en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal. Además, son capaces de modular las propias células inmunitarias del cuerpo y algunas de ellas pueden incluso desplazar e inactivar virus y otros gérmenes no deseados de diversas formas. Debido a estas diferentes capacidades de control de las defensas, las bacterias probióticas y un microbioma saludable son esenciales en la lucha natural contra «invasores» no deseados.
Los niños y su sistema inmunitario
No son sólo los genes que los padres transmiten a sus hijos los que determinan cómo se desarrollan los pequeños. El sistema inmunitario materno ya protege al embrión en el útero, porque la sangre de la madre lo pone en contacto con anticuerpos contra diversos patógenos. La flora intestinal de la madre también influye en cómo se desarrollan las defensas del niño.
¿Qué tan fuertes son sus defensas?
Son muchos los factores que contribuyen a mantener en forma el sistema inmunitario, por lo que todo el mundo puede hacer algo por él. Descubra cómo está su sistema inmunitario ahora.
Concepto en 3 pasos para fortalecer el sistema inmunitario
Salud intestinal = Salud inmunitaria
En lugar de reforzar tu sistema inmunitario de cara al invierno, muchas veces dejamos de lado los buenos hábitos. El frío hace que cueste más moverse y hacer ejercicio al aire libre. Además, en esta época del año tendemos a comer más azúcares y grasas.
Y esto se convierte en un círculo vicioso: este estilo de vida poco saludable tiene un doble efecto negativo en el cuerpo. Por un lado, la flora bacteriana de la boca —el llamado microbioma oral— puede verse reducida, dejando paso a que los gérmenes entren más fácilmente por la boca, la nariz o la garganta. Por otro lado, la flora intestinal beneficiosa también se desequilibra, y eso afecta a la absorción de nutrientes esenciales (como la vitamina D) que tu cuerpo necesita para defenderse bien.
Por eso, es importante que tomes medidas a tiempo: sigue una alimentación rica en vitaminas y apoya a tus aliados internos, esos pequeños “ayudantes” que viven en tu intestino y que son clave para mantenerte fuerte y con energía.
Paso 1: OMNi-BiOTiC® Pro-Vi 5
OMNi-BiOTiC® Pro-Vi 5 combina 5 bacterias especiales que fueron seleccionadas por sus sorprendentes propiedades, complementadas con la «vitamina solar» D, que contribuye a mantener la función normal de el sistema inmunitario.
OMNi-BiOTiC® Pro-Vi 5 es el aliado para nuestras defensas.
Paso 2: OMNi-LOGiC® IMMUN
OMNi-LOGiC® IMMUN contiene una combinación especial de almidón resistente y extracto de fibra de acacia. Estas valiosas fuentes de fibra estimulan la proliferación de importantes bifidobacterias y lactobacilos. Además, vitamina D y el zinc contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Simplemente disuelva 1 cucharada dosificadora de OMNi-LOGiC® IMMUN 3 veces al día en abundante líquido y beba inmediatamente.
Paso 3: META-CARE® Vitamina C Plus
La vitamina C es una vitamina hidrosoluble esencial para muchísimos procesos en el cuerpo. Es conocida sobre todo por su papel como refuerzo del sistema inmunitario, incluso durante —y después de— momentos de actividad física intensa.
Tu cuerpo solo puede almacenar pequeñas cantidades de vitamina C, por lo que conviene asegurarse de un aporte diario constante. El problema es que muchas veces los suplementos tradicionales de vitamina C se eliminan rápidamente por la orina y no llegan a aprovecharse del todo.
Por eso, es importante optar por una fuente de vitamina C que el cuerpo pueda absorber de forma eficaz y sostenida. Así, ayudas a tu sistema inmunitario a estar fuerte cada día, incluso cuando le exiges más de la cuenta.
Nutrición inmunoestimulante para niños
Los niños necesitan, sobre todo, una dieta de alta calidad y rica en nutrientes para estar sanos. Sin embargo, muchos niños son quisquillosos con la comida y prefieren los alimentos apetitosos y coloridos a las verduras y la fruta. Conozca qué consejos puede seguir para motivar a los niños a comer sano.