Cómo reconocer un buen probiótico en 5 pasos

No todos los probióticos son lo mismo: la calidad del producto en cada fase de desarrollo es de vital importancia para su eficacia y tolerabilidad. Pero, ¿cómo reconocer un probiótico de primera calidad y médicamente apropiado entre la gran oferta de productos? A continuación le presentamos un listado de los criterios más importantes.

Para quienes tienen prisa

Todas las cepas bacterianas contenidas en el probiótico deben ser absolutamente seguras para el ser humano y carecer de efectos secundarios, incluso cuando se toman durante un largo periodo de tiempo. Los estrictos controles de estabilidad garantizan que el número de bacterias viables corresponda realmente a las especificaciones hasta el final de la fecha de caducidad.

Un probiótico debe contener al menos 1.000 millones de bacterias viables y reproducibles por gramo de polvo. Sin embargo, «mucho ayuda mucho» no suele ser válido en este caso. El número óptimo de bacterias para una función específica es más relevante.

Para que un probiótico sea lo más eficaz posible, es esencial utilizar cepas de bacterias presentes de forma natural en el organismo y que éste reconozca, para que puedan interactuar de forma óptima con las bacterias ya presentes en el cuerpo.

A fin de preservar las bacterias para su consumo como probiótico durante varios años, éstas se someten a una especie de «hibernación» mediante liofilización. Un envase especial protege las bacterias.

La gran ventaja que ofrece su presentación en polvo es que se disuelve en agua antes de la ingestión y las bacterias liofilizadas se revitalizan en un entorno adecuado. Esto significa que ya están activas y fuertes antes de llegar al entorno hostil del tracto digestivo.

Diversos estudios demuestran que la combinación selectiva de varias cepas bacterianas es más eficaz que la utilización de una sola cepa en una gran variedad de aplicaciones.

1- Seguridad y estabilidad comprobadas

Un criterio clave es la seguridad de un probiótico: todas las cepas bacterianas que contiene deben ser absolutamente seguras para el ser humano y carecer de efectos secundarios, incluso cuando se toman durante un largo periodo de tiempo. Esto debe estar verificado y avalado por autoridades competentes.

seguridad-estabilidad-probioticos

Las cepas probióticas seguras tienen el denominado estatus QPS (Presunción Cualificada de Seguridad) de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) o el estatus GRAS (Generally Recognised As Safe) de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) o normas de seguridad comparables. Un probiótico de primera calidad también se somete a estrictos controles de estabilidad, que garantizan que el número de bacterias viables no sólo se ajusta a las especificaciones en el momento del embotellado, sino también hasta el final de la fecha de consumo preferente.

2- Cantidad ideal de bacterias

A fin de garantizar que un número suficiente de bacterias vivas y activas llegue a su lugar de acción en el intestino, un probiótico debe contener al menos 1.000 millones de bacterias viables y reproducibles por gramo de polvo. Su número suele expresarse en unidades formadoras de colonias (UFC).

De todos modos, es importante tener en cuenta que la opinión generalizada de que «mucho ayuda mucho» no suele ser válida en este contexto. Incluso un número extremadamente elevado de bacterias (UFC) en un producto no significa necesariamente que el probiótico sea más eficiente o potencialmente más eficaz. Lo que resulta más pertinente es el número óptimo de bacterias para un ámbito de aplicación específico, el cual se determina idealmente en estudios clínicos.

recuento de bacterias

3- Cepas bacterianas humanas que sobreviven

El consumo de probióticos sólo tiene sentido si las bacterias que contienen están activas y llegan a su destino, el intestino, en grandes cantidades. Sin embargo, en su camino por el tubo digestivo, han de enfrentarse a los ácidos estomacales y biliares y a las secreciones pancreáticas. Para garantizar que sobrevivan vivas a este paso que dura varias horas, es esencial utilizar cepas bacterianas adecuadas con una resistencia comprobada a los jugos digestivos.

Para que un probiótico sea lo más eficaz posible, es esencial utilizar cepas de bacterias presentes de forma natural en el organismo y que éste reconozca, para que puedan interactuar de forma óptima con las bacterias del cuerpo. En cambio, las levaduras y los gérmenes animales no son microorganismos presentes de forma natural en nuestro cuerpo.

4- Durabilidad y actividad

En general, las bacterias mueren a los pocos días si el entorno no les proporciona unas condiciones de vida óptimas. Para conservarlas como probióticos durante varios años, se las somete a una especie de «hibernación» mediante liofilización. La adición de líquido (rehidratación) las despierta de nuevo y las hace activas.

Los envases especiales, tales como bolsas selladas (sobres) o recipientes de vidrio herméticos, protegen a las bacterias de las influencias ambientales, por ejemplo la humedad o las temperaturas excesivamente altas, y evitan así que las bacterias se activen o mueran durante la fase de almacenamiento.

Los probióticos suelen ofrecerse en polvo o en forma de cápsulas. La gran ventaja del polvo es que se disuelve en agua (u otro líquido neutro) antes de ingerirlo. De este modo, las bacterias liofilizadas se revitalizan en un entorno suave y ya están activas y fuertes antes de llegar al duro entorno del tracto digestivo. Un factor clave para su supervivencia.

Durante la rehidratación fuera del cuerpo, las bacterias también pueden consumir su primer alimento y así fortalecerse aún más. Por lo tanto, resulta de gran utilidad añadir un «paquete alimenticio» de fibra, enzimas y minerales al polvo probiótico que se ha elaborado individualmente para las bacterias que contiene. Esto no sólo aumenta las posibilidades de supervivencia de las bacterias en el camino hacia su destino, sino que también incrementa su actividad y su capacidad de multiplicarse en el intestino.

¿Probióticos en forma de cápsulas o de polvo?

Diversos estudios científicos demuestran claramente que las bacterias en forma de polvo sobreviven casi indemnes al viaje a través del tracto digestivo. Si se toman las mismas bacterias en la misma cantidad en forma de cápsula, al final sólo se encuentra en el intestino grueso una centésima parte (1 %) de la cantidad original de esas bacterias.

Intestino bacterias

5- Combinación de bacterias científicamente comprobada

«Juntos somos más fuertes» es el lema de muchas cepas bacterianas, ya que la mayoría de ellas son auténticos jugadores de equipo. Los hallazgos científicos demuestran que la combinación selectiva de varias cepas bacterianas, la denominada formulación multiespecie, es superior a la utilización de una sola cepa en diversas aplicaciones. El potencial de las cepas individuales puede incrementarse aún más a través de una combinación acertada de cepas bacterianas adecuadas.

Sin embargo, al igual que ocurre con los seres humanos, no todas las cepas bacterianas se llevan igual de bien. Por tanto, descubrir qué cepas bacterianas funcionan bien juntas y se potencian mutuamente es un paso crucial en el desarrollo de un probiótico. En consecuencia, es importante utilizar el método denominado «cross streak» para comprobar qué bacterias se apoyan mutuamente de forma óptima para desarrollar todo su potencial.

Además, la eficacia de los probióticos de primera calidad y médicamente relevantes debe demostrarse mediante estudios científicos. De este modo se demuestra que la compleja combinación de las bacterias apropiadas en su respectivo ámbito de aplicación nos aporta a los seres humanos el mayor beneficio posible.

Índice

OMNi-BiOTiC®
Probióticos - para su buen intestino
OMNi-BiOTiC Pro-Vi 5
OMNi-BiOTiC Pro-Vi 5
desde 20,95 €
al producto
OMNi-BiOTiC® 10 AAD
OMNi-BiOTiC® 10 AAD
desde 17,50 €
al producto
OMNi-BiOTiC® 6
OMNi-BiOTiC® 6
desde 44,50 €
al producto
OMNi-BiOTiC® Activo
OMNi-BiOTiC® Activo
desde 44,50 €
al producto
OMNi-BiOTiC® COLONIZE
OMNi-BiOTiC® COLONIZE
desde 44,50 €
al producto
OMNi-BiOTiC® FLORA plus+
OMNi-BiOTiC® FLORA plus+
desde 20,95 €
al producto
OMNi-BiOTiC® HETOX
OMNi-BiOTiC® HETOX
desde 82,95 €
al producto
OMNi-BiOTiC® metabolic
OMNi-BiOTiC® metabolic
desde 44,50 €
al producto
OMNi-BiOTiC® Metatox
OMNi-BiOTiC® Metatox
desde 44,50 €
al producto
OMNi-BiOTiC® PANDA
OMNi-BiOTiC® PANDA
desde 11,95 €
al producto
OMNi-BiOTiC® STRESS Repair
OMNi-BiOTiC® STRESS Repair
desde 11,95 €
al producto
OMNi-BiOTiC® VIAJE
OMNi-BiOTiC® VIAJE
desde 44,50 €
al producto